Vélez, autoridad ética y moral para Cambio Radical

Su elección es inminente, con el aval de Vargas Lleras

La escogencia de Jorge Enrique Vélez como nuevo presidente de Cambio Radical es inminente y es entendida como un necesario timonazo en un partido que ha ido perdiendo confianza y respetabilidad por el respaldo a sujetos que han ido a parar a la cárcel.

En el afán de mejorar los números, Cambio Radical ha concedido avales a candidatos controvertidos –unos- y claramente delincuentes, otros (Kiko Gómez, Oneida Pinto, Fabio Velásquez).

Por estos días circula en las redes sociales un video en el que Rodrigo Lara Restrepo, presidente de Cambio Radical, invita a votar y exalta el nombre de Oneida Pinto, elegida gobernadora de la Guajira, para suceder a Kiko Gómez.

Gómez paga cárcel por asesinato y Pinto fue capturada por hechos de corrupción en su ejercicio como alcaldesa de Albania.

Años antes, Cambio Radical retiró de su bancada al congresista Oscar Gómez Agudelo (del Quindío) por denuncias graves que hice en su momento, incluyendo violación de niños e investigación por desaparición de un joven de 14 años. Un vacío legal permitió que Gómez Agudelo continuar ejerciendo por los cuatro años.

La llegada de Vélez a la dirección de Cambio Radical garantiza ética y moral, por sus antecedentes en el ejercicio como Superintendente de Notariado y Registro, por más de seis años. Y el carácter y reciedumbre para enfrentar a los corruptos, en desarrollo del encargo como gobernador de la Guajira.

Vélez ha sido senador, tiene aprecio y cercanía con Germán Vargas Lleras –líder y fundador de su partido- y goza de una buena relación con el presidente Santos, como resulta lógico de su larga permanencia en el gobierno.

La reorganización de Cambio Radical resulta determinante por estos días, en vísperas del lanzamiento de Vargas Lleras como candidato presidencial, en acto que está previsto para el 14 de marzo. Y sin bien es el “mandamás” de la colectividad, el director se convierte en un pararrayos general, un gerente del partido y en un conciliador con tantos intereses y aspiraciones.


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