La desnutrición escolar del Huila cambia de dueños

A propósito de la corrupción que campea en el país

El Huila sabe que Germán Trujillo, esposo de Cielo González, exgobernadora, “vive” y se ha hecho millonario con la alimentación escolar, asunto que se volvió negocio familiar y que combinan con la política, lucrándose aquí y allá.

Lo que acaba de suceder –que no puede sustentarse ante ninguna notaría pero que conozco de buenas fuentes- es que la pelea cada vez más honda entre Cielo, la hermana del gobernador González Villa, y su esposa –la de él- Myriam Hurtado, le cambiaron el rumbo a la alimentación escolar de los niños de la región.

En el forcejeo perdió Cielo, que descaradamente pretendía que le adjudicaran el contrato (unos $50 mil millones) a la familia de Armando Saavedra, quien mirando hacia otro lado –su sello personal- aparentaba desinterés por el tema.

Me dicen que la primera dama, gestora social o chequera del gobernador se la jugó a muerte en la decisión que terminó favoreciendo a un personaje, conocido en los círculos políticos, el señor Miguel Angel Villalobos Sabogal, quizá amigo de Carlos Julio, de la misma rosca que dominaba negocios buenos y muy malos en Cundinamarca.

La empresa de Villalobos cambió de nombre para hacer parte (es el disfraz) de la Unión Temporal “Huila Nutrida 2017”, conformada por Vive Colombia y otros nombres tiernamente construidos para conmover al departamento: “Alimentando los niños del Huila”, “Unión temporal sana y feliz”, y la Corporación para el desarrollo social.

Detrás de todo está Villalobos. Lo demás son arandelas, aretes, encajes, vestiditos y ropajes que le ponen a la presentación del negocio.

Lástima por los niños del Huila, que serán desnutridos por cuenta de quienes nutrirán sus chequeras y tienen antecedentes que los delatan.

-“En Cundinamarca –leo en El Tiempo- existe un cartel de la contratación de alimentos que vincula a Miguel Ángel Villalobos, un empresario y exdiputado del departamento que se ha beneficiado con contratos por 155 mil millones de pesos en los últimos seis años”.

-A esa conclusión llegó la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República. “Para la entidad es preocupante que organizaciones que han recibido multas por irregularidades en la entrega y en el estado de los alimentos hayan concentrado la contratación y beneficiado a una sola persona.

Por un lado, está la Fundación Vive Colombia, que recibió contratos por cerca de 49 mil millones de pesos. Dicha fundación recibió tres multas del ICBF y fue demandada ante la Fiscalía por presentar estados financieros falsos, por lo que quedó inhabilitada….”

Sin embargo, porque la desvergüenza es el común denominador de algunos contratistas, Villalobos siguió en el negocio y después se hizo adjudicar en Cundinamarca una jugosa licitación a través de la Unión temporal Nutrialianza.

Espantado de Cundinamarca, por malas prácticas, acaba de aterrizar en el Huila, de la mano de la señora Myriam, que necesita recuperar lo invertido, con la aquiescencia del vacilante gobernador y de Juan Carlos Casallas, un monigote jefe de contratación, receptivo a todos los favores y mandados.

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