-AL AIRE-

La pobreza del Huila y sus gobernantes celebrando

El alcalde de Neiva, Rodrigo Lara Sanchez, y el gobernador del Huila, Carlos Julio González Villa, andan emocionados divulgando a diestra y siniestra que han sido calificados dentro de los mejores mandatarios del país. La semana pasada se publicó el llamado “Panel de Opinión”, que elabora hace 10 años la firma Cifras & Conceptos, tomando como base 1.810 personas, o líderes de opinión como los llama la encuesta, en 18 departamentos, es decir que en el caso del Huila – no lo dice la ficha técnica – no fueron más de 30 o 40 personas las que respondieron.

Dicho esto, lo que tenemos a la vista es una cifra pequeñita, casi insignificante, que no debería dar lugar a todo el bombo, la fiesta y el escándalo que están haciendo el Alcalde y el Gobernador porque, supuestamente, están entre los mejores del país.

Y aún si tuviéramos mil o dos mil encuestados, señores Alcalde y Gobernador lo que necesitamos es que las cifras, los indicadores de Neiva y el Huila mejoren. Que el Huila, por ejemplo, salga de los indicadores de los departamentos más pobres del país, que Neiva deje de ser una de las ciudades con más alto desempleo. Que alguna vez los habitantes del Huila puedan tomar agua potable de las llaves de sus casas o que las putrefactas aguas de los alcantarillados de casi todos los municipios, no sigan llevando toda su demencial contaminación al río Magdalena.

Que algún día nos hagan respetar, Usted señor Gobernador, y los alcaldes y los congresistas, como el departamento que tiene una de las 3 más grandes riquezas arqueológicas de América ante el mundo, ese mal llamado Parque Arqueológico de San Agustín. Digo mal llamado porque es absurdo que el enorme museo de esculturas labradas y esculpidas por los misteriosos habitantes de estas montañas, tenga el nombre de un santo español que en su vida jamás supo de su existencia, entre otras razones por que el llamado “Doctor de la iglesia católica” murió 1.300 años antes de que los europeos supieran de esta necrópolis de los Andes.

Apenas el 37% de los campesinos tiene alcantarillado y todavía el 4% de los habitantes urbanos no tiene ese servicio. El índice NBI, Necesidades Básicas Insatisfechas, es del 32%, altísimo; el déficit de vivienda es del 49%, es decir 99.382 hogares sin casa propia.
En lugar de estar celebrando esa ínfima encuesta, deberían decirnos cuánto bajarán los terribles indicadores de mortalidad y desnutrición infantil. El Huila, oigamos bien, tiene una mortalidad perinatal de 13.4 por cada mil nacidos vivos; la mortalidad materna, es decir mujeres que mueren en el parto, es de 42.5% por cada 100 mil nacimientos. Y la desnutrición no es más grave: La aguda es del 4% La crónica es del 13% Y la desnutrición global llega al 7%

La pobreza del Huila se expresa, además, en que de 1.197.081 habitantes que dice el DANE que tiene el Huila (vaya uno a saber con el nuevo censo a cuánto bajamos), de esos tenemos a 833 mil personas en los estratos 1, 2 y 3. Y de estos, hay 715 mil personas afiliadas al régimen subsidiado de salud. Es decir el 60% de los huilenses tiene la salud gratuita y solo el 40% paga, apenas 345 mil huilenses están en el régimen contributivo. Eso indica que, o somos muy pero muy pobres, es decir que el 60% de todos los huilenses es muy pobre pues está cubierto con subsidios en salud, o hay un alto volumen de personas que, teniendo ingresos suficientes, evade en el sistema o engaña al sistema.

Apenas el 37% de los campesinos tiene alcantarillado y todavía el 4% de los habitantes urbanos no tiene ese servicio. Esas son las cifras que importan, don Carlos Julio González Villa, don Rodrigo Lara Sánchez. Señores congresistas, alcaldes, concejales y diputados. Lo demás solo es farándula barata.

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