Retrato de un gran retratista

Era un apasionado a la lectura, vivía en una finca cafetera en donde no tenía mucha oportunidad de ir a la escuela. Tenía un pariente, gran intelectual –Naín Monsalvo- poseedor de una biblioteca gigantesca…

Su primer texto a los 9 años fue El Quijote, experiencia de la cual vive apasionado. Por eso su próximo proyecto editorial será El Quijote en fotografía. Acaba de publicar un hermoso libro ,“Retrados de Sociedad”(con el privilegiado sello Villegas Editores), la más exquisita y poderosa lista de retratos de colombianos (126 personajes “que mueven los hilos del poder en el país”), empezando por Gabriel García Márquez.

¿Quién es Mauricio Vélez?

Tuve la fortuna de encontrarme la fotografía a muy temprana edad, a los 14 años. Hoy por hoy tengo 27 años dedicado única y exclusivamente a este universo de la imagen (Mauricio tiene hoy 42 años).

Mis comienzos son empíricos y luego tengo la oportunidad de vivir en diferentes ciudades como Milán, Londres, Nueva York, Los Ángeles, siempre buscando la formación y tratando de ir cultivando mi alma y por ende mi visión con respecto a cómo poder crear imagen. En eso he vivido todo el tiempo.

¿Cómo se encuentra con esa primera fotografía y cómo se encarreta con el tema?

Me había encontrado una cámara fotográfica en la casa de unos familiares y un amigo que iba para Japón quería hacer unas fotos porque se iba a modelar. Las hice y desde ese momento no he parado porque ese resultado me llevó a otras, y a otras miles. Al poco tiempo me invitan a tomar unas fotos de un matrimonio, que resultó ser el de Patricia López, la reina de Antioquia por esa época.

Publican las fotos en la revista Aló y yo apenas tenía 15 años.

Pocos meses después tengo la fortuna de conocer a Amparo Grisales, le tomo unas fotos que se publican en diferentes revistas. A los 21 años me fui a Milán a hacer la carrera, de manera oficial.

Cuando llego a Milán (para una carrera de cuatro años) llevo un portafolio ya hecho: ya había hecho Minicromos, muchas portadas de Cromos, me reciben al segundo año de carrera, y allí empiezo a hacer asistencia con diferentes fotógrafos importantes como Bob Krieger y Oliverio Toscani. Empieza un trabajo totalmente distinto.

Regreso a Colombia y empiezo a trabajar en absolutamente todas las revistas y todas las campañas.

Hago el calendario de Amparo Grisales en Egipto, el primer calendario de Natalia París que fue un éxito rotundo, y publico el libro “Mitad ángeles, mitad demonios” hace dos años.

Podría haber tomado el camino de la literatura?

Yo no me he desligado de la literatura y mucho de mi trabajo está relacionado. Todos mis conceptos e ideas en la fotogragfía parten normalmente de experiencias literarias.

¿Cómo hacer que un personaje de la vida nacional se preste para ir a un bosque –caso Clara López- donde usted quiere tomarle la fotografía porque piensa que debe ser así?

Normalmente cada una de estas imágenes nace antes de que se disparen. Yo vivo, sueño y respiro la imagen con mucho tiempo de anterioridad.

Cuando tengo claridad de lo que quiero obviamente llamo al personaje, le propongo la idea, nos citamos, la analizamos. Se va estableciendo un grado de confianza, que yo agrego a mis muchos años de experiencia.

Pongo a disposición mi trabajo y el respeto que he asumido en esta profesión. Así las cosas, que cuando se determina aceptar el juego de la imagen que se quiera crear hay toda la disposición.

La foto de García Márquez con las rosas amarillas… ¿Qué falta por contar?

Se dieron muchas oportunidades antes de la gran foto.

Tuve la oportunidad de trabajar seis años haciendo la portada consecutiva de la revista de American Airlines. Para mi esa era la opción más cercana de poderlo tener a él.

Ya cuando estuve muy cerca y hablamos con Mercedes, intervinieron los editores españoles. Se empezaron a generar una cantidad de exigencias –no de la familia García Márquez- de quienes pensaron que la revista le iba a sacar un gran provecho a esta publicación.

Pidieron cifras económicas que la revista no estuvo dispuesta a pagar porque siempre pensaron que se le hacía un homenaje al gran escritor, en una revista de circulación mundial. Ningún otro personaje había establecido tarifa descomunal por ponerlo en primera página.

¿Después de García Márquez cuál ha sido el retrato más difícil de lograr?

Por agendas había personajes que realmente hubo que esperar mucho tiempo. Por ejemplo, no fue fácil coincidir con Shakira, por cuestión de agendas.

Algunos que quedaron por fuera me dejan ese sinsabor, como Carlos Vives, personaje cercano y amigo. Me dejó una sensación de vacío.

¿Además de Vives, cuáles otros personajes no clasificaron en el libro?

Lamento que no esté Margarita Rosa De Francisco. Tenía un gran retrato de ella pero que al final no se sintió muy cómoda, un retrato hecho hace por lo menos unos 15 años.

Hice otros retratos pero no estuvieron en el libro por contextos de edición, o por curaduría.

¿Cómo era la fotografía de Margarita Rosa?

Era una imagen, un retrato muy clásico, hecho con una técnica de hace años cuando se usaba película que tomaba unos matices blancos de pieles. Una imagen que a mí personalmente me gusta mucho, pero ella no se sintió tan identificada. Por respeto no la publiqué.

¿Y de la política hubo algún “descabezado”?

No. Todos los personajes anhelados aceptaron.

¿Cuál es el más simpático de todos los fotografiados en política?

El presidente Betancur. Es una persona a quien admiro mucho y tenemos en común todo este tema del Quijote.

¿Y cómo fue la foto con Santos?

Al presidente Santos he tenido la oportunidad de fotografiarlo varias veces, desde que es ministro, trabajando con Germán Santamaría, de forma constante…

He tenido también la oportunidad de viajar y de retratarlo mucho. Es una relación cercana y de mucha confianza con él.

¿Cómo fue la historia de la foto de Sebastián Martínez y de Kathy Sáenz desnudos en una moto?

Esa es una imagen que yo quería hacer hacía muchísimo tiempo. La había planteado en algún momento para la revista Soho, se la había sugerido a Daniel Samper. En su momento no estuvieron muy de acuerdo con la idea de hacerla para la revista y se quedó en el tintero.

Ya cuando le comenté a Kathy que estaba publicando el libro, que quería que ellos estuvieran en el libro, y que quería que hicieran ese retrato, a ellos les pareció que era el momento.

Decidimos aventurarnos un día en las afueras de Bogotá. Fue muy simpático pero ellos tuvieron la valentía de asumir el momento.

Fue una foto riesgosa porque me tocaba estar colgado de la parte de atrás de un carro, para seguirlos en la moto. El resultado es muy impactante. Es una de las fotos que yo quiero mucho del libro.

Esa idea puede estar inspirada en la foto de John Lennon y Yoko Ono. Son referentes, puntos de partida y tu empiezas a anexarle todos los ingredientes personales y los matices de carácter personal.

¿Y cómo logra montar a Natalia París en un árbol, totalmente desnuda?

Quería hacer unos desnudos de Natalia en Villa de Leyva. Nos fuimos un fin de semana y en el camino me encontré con ese árbol. Automáticamente paramos el carro, le dije que le quería hacer una fotografía en ese árbol y se dio esa sesión de fotos. Es un desnudo muy especial, muy bello, donde ella se ve muy imponente y la majestuosidad del paisaje y del árbol hacen que la imagen sea absolutamente preciosa.

Retrocedamos en la memoria. ¿Van con Natalia París, ven un árbol, usted le pide que se desnude y se monte al árbol?

Así de simple. Y así sucede. Todo es una aventura y hay que darle también mucho espacio a sorprenderse.

¿Por qué tomó a Faustino Asprilla de espaldas?

Creo que fue la primera portada masculina que se publicó en Soho. La gente ya lo había visto por delante en la foto famosa de un partido. Ahora había que mostrarlo totalmente desnudo. Y esa fue mi manera.

¿Cómo es el libro que prepara sobre ‘El Quijote’?

‘El Quijote’, como te comenté, es un libro que leo a los 10 años y me siento absolutamente fascinado con la historia. Creo haberlo leído siete veces. He hecho toda la investigación, todo el recorrido que hizo Cervantes mientras escribía la historia, he estudiado toda la literatura que se ha escrito respecto al Quijote. Y El Quijote es un libro que esconde muchos secretos, a nivel político y religioso.

¿Cómo será, trasladado a la fotografía?

Es una puesta en escena casi que cinematográfica. Un personaje interpretando al Quijote, un Sancho y una cantidad de personajes haciendo a historia. Pretendo acercar a las nuevas generaciones a la obra literaria a través del contexto visual.

Tengo ya la gran mayoría de los personajes. El Quijote muy seguramente va a ser Gustavo Corredor, un actor colombiano con una trayectoria increíble y una fisonomía muy cercana al Quijote.

¿Y Sancho?

Me ha costado mucha dificultad encontrarlo. Es uno de los personajes que más se me ha dificultado.

Quién creyera, gorditos hay muchos…

Hay muchos pero es que Sancho es un gordito particular porque tiene una picardía y una dulzura magnética. Escucho propuestas….

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