¿Marchar el 21 de noviembre?

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Hay muchas cosas que molestan en nuestro país, por ejemplo, el regreso de la violencia en las zonas rurales y la inseguridad en las calles, las masacres laborales, la desaceleración de la economía (no con los datos que arroja el DANE sino la que se palpa en las calles); el asesinato de indígenas y líderes sociales, la pesada carga tributaria, el elevado costo de los productos de la canasta familiar, las elevadísimas tarifas de los servicios públicos, la mala calidad educativa a cuenta de la paupérrima inversión estatal, la corrupción que cada día más se viste de transparencia para enredar pendejos y descrestar calentanos, las intenciones soterradas del gobierno para apretar más a la clase trabajadora y financiar sus excesos a costa del sacrificio social, en fin, hay varias cosas delicadas que suceden y que se pueden agravar.

El país está polarizado una vez más y la influencia de los medios de comunicación ha venido siendo clave para que así sea, no obstante, hoy la ciudadanía es mucho más reflexiva, analítica, pensante; no traga entero, investiga o indaga un poco más. El internet permite tener acceso a información que antes era manejada únicamente por los grandes medios, dueños de la información, la cual manipulaban a su acomodo. Ahora no, hoy en día la gente pregunta, se instruye, dialoga, participa y se expresa. La comunicación ya no es solamente de una vía, ahora es de doble vía y la interacción permite retroalimentarse y profundizar en los temas.

Veo a un gobierno preocupado por lo que pueda pasar el próximo 21 de noviembre en el tan mencionado PARO NACIONAL; pero, ¿Por qué no se vio igualmente preocupado durante todos estos meses que pasaron en los que, lo que se palpó, fue un deterioro social, laboral, educativo, económico y de seguridad?

La clase dirigente se ha engolosinado con debates políticos egocéntricos y mezquinos, en los que la única preocupación ha sido la repartición de la torta y la burocracia. Presidente, congresistas, ministros y demás, se han dedicado únicamente a defender posturas políticas para demostrar que el modelo es el adecuado o es el equivocado, de manera mojigata, porque lo que realmente les importa es el poder y el dinero, de los cuales se van apoderando de una u otra manera.

Me preocupa que las marchas y manifestaciones sean infiltradas por desadaptados que tengan intereses distintos a los intereses del pueblo; que aprovechen la ocasión para generar caos afectando bienes públicos y privados; que por medio de actos o prácticas no permitidas puedan atentar contra la seguridad de las personas que participen en las actividades programadas para este día.

También me preocupa que las fuerzas del orden instiguen a los manifestantes tratando de provocar una revuelta; que traten de cambiarle el sentido a las expresiones de la ciudadanía haciendo ver a esta de manera distinta, buscando excusas para utilizar la fuerza y atacar las manifestaciones.

Pienso que en un “Estado Social de Derecho” fundado en el respeto de la dignidad humana, debe ser posible la libre expresión como lo consagra la democracia misma y ésta debe ser respetada por el gobierno y las diferentes autoridades que lo componen. Cierro mi escrito con la siguiente frase de Martin Luther King que dice: “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”.

Gracias a todos

Escrito por: EDGAR ANDRÉS ARTUNDUAGA TRUJILLO.

Han transcurrido 5 meses desde la partida de mi padre, mentor, amigo y confidente. No es fácil escribir lo que siento pero estamos en deuda con todos los Colombianos y sobre todo los Huilenses que acompañaron con sus expresiones de solidaridad, cariño y respeto la partida de quien siempre será recordado como el hombre valiente, luchador incansable y sobre todo un hombre que no tenía pelos en la lengua. A todas esas personas muchas gracias por acompañarnos, estamos eternamente agradecidos.

No obstante, para nadie es un secreto que en varios recintos públicos, despachos de “Honorables Dignatarios” y unos cuantos empresarios de dudosa reputación, la noticia fue de alegría y júbilo sin ahondar en las borracheras que se pegaron por la partida del periodista que diariamente los exponía al escarnio público, siempre con fundamentos e investigaciones serias, que hasta el último día de su vida, nunca pudieron desvirtuar.

Han sido varios los rumores y notas de prensa amarillistas, en su gran mayoría pagas por personas que buscan enlodar el buen nombre de mi padre EDGAR ARTUNDUAGA que en paz descanse. Dichos rumores, se han concentrado en el destino de las emisoras Huila Stereo, que para claridad del tema, son propiedad de mis dos hermanas y de quien ha tomado la representación y dirección general (Edgar Andrés Artunduaga Trujillo).

Era indudable que ante una nueva dirección, los cambios no podían esperar y aún más cuando era lógico que algunas personas que rodeaban a mi padre y ostentaban cargos inexistentes no eran competentes y por consiguiente en vez de aportar al crecimiento de la empresa, minaban e impedían su desarrollo y éxito. Es por esto que el viejo refrán “lo que no sirve, que no estorbe” cae como anillo al dedo en esta historia.

Y digo historia, porque aún estando embargado por el dolor de la partida de mi padre, tenía una labor muy delicada que llevar a cabo, explicarle a la tía Elisa que ya no era mi padre quien continuaría con la labor investigativa que juntos habían realizado por tantos años y que ahora sería yo quien le pediría sus sabios consejos.

La tía Elisa con los ojos hinchados de tanto llorar, me dijo: Mijito, si quiere tener paz salga corriendo pero si quiere seguir con la lucha de su padre primero tiene que tener claro que se enfrentará con muchos pícaros y corruptos. Le respondí que el compromiso de mi padre con los Huilenses no podía quedar en el aire y mucho menos perder el impulso y trabajo de tantos años de sacrificio y que por esa y otras razones asumía el reto.

Desparpajada y directa como siempre, me empezó a preguntar por las personas que rodeaban a mi padre, quienes suelen ser los primeros en traicionar o apuñalar por la espalda. Sorprendido por sus palabras empecé a investigar en el aspecto más importante para el pícaro, el dinero. Por esta razón puse mayor atención a las cuentas bancarias de la empresa y como pasa en las novelas del medio día también me paso a mi, el mismo día en que falleció mi padre fueron saqueadas al igual que su oficina por una persona de su confianza y cariño.

El individuo o sospechoso como dicen los investigadores está plenamente identificado, pero si quieren conocer más detalles y el desenlace de esta “historia”, los invito a que lean mi nueva columna los días jueves a través de www.artunduaga.com . Muchas gracias a todos y “SEGUIMOS SINTONIZADOS”.