Aprovechar la oportunidad

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Inicio mi escrito de hoy con la siguiente frase de Dale Carnegie que reza: “Las personas que consiguen grandes resultados son aquellas que se atreven a hacer y a tomar riesgos. La barca amarrada no puede llegar lejos de la orilla.”

Para quienes lograron alcanzar la meta de conquistar un puesto o alcanzar una curul en las pasadas elecciones territoriales de octubre se les ha abierto una oportunidad de oro para redireccionar el rumbo, mejorar lo hecho y hacer que la población de bien cambie su percepción con respecto a quienes nos gobiernan y representan.

Tanto en gobernación, como en alcaldías, asamblea y concejos municipales, se enfrentan a retos muy grandes porque la ciudadanía otorgó su confianza en quienes lograron el laurel y eso obligatoriamente debe despertar una responsabilidad infinita en ellos, no solamente en la contratación de obras físicas y materiales, sino en inversión social que ha sido tan insignificante frente a las necesidades y deseos reales de la población; en medio ambiente, que a pesar de estar incluido en el discurso de muchos, no ha estado contenido en sus acciones; y en desarrollo económico, que si se observa con objetividad, se ha hecho demasiado poco.

Hay una frase muy común entre quienes por su osadía han luchado incansablemente hasta conquistar sus metas o han animado a otros a no claudicar en su propósito hasta lograrlo, que dice, “Nadie dijo que sería fácil, sólo prometieron que valdría la pena”.

Valdría la pena no para enriquecerse y enriquecer a sus más cercanos amigos y colaboradores, como normalmente sucede; valdría la pena no para trampear y hacer parecer transparente lo que definitivamente no lo es; valdría la pena para dejar huella no por la incapacidad de hacer sino por la gran capacidad de gestionar y tener que mostrar. No puede ser que valga la pena para llegar a dar mal ejemplo a la comunidad y defraudar a quienes depositaron su fe en su nombre y sus promesas.

Recordemos que “las acciones hablan mucho más alto que las palabras”, por ello queremos como habitantes de una región tan rica en recursos naturales, turísticos, agropecuarios y humanos, ver a personas con el poder que les otorgamos en las urnas, comprometidas completamente con el desarrollo integral de este departamento, de su capital Neiva y de cada uno de sus municipios, pues no pueden, ni deben olvidar que “obras son amores y no buenas razones”.

A una semana de las elecciones, cuando ya se ha podido sopesar y entender la realidad y se es consciente del triunfo electoral, es muy necesario pensar que se debe gobernar para todos, sin mirar por el espejo retrovisor con una actitud revanchista, pues una característica propia de los grandes líderes es buscar la manera de unir a las personas en lo fundamental y lo esencial en este momento es sacar adelante al Huila con cada uno de sus treinta y siete municipios.

Un sentimiento generalizado entre los huilenses, es que ojalá, quienes vencieron en las elecciones de octubre, sepan aprovechar la oportunidad que les ha otorgado Dios para dejar su impronta de manera positiva en los libros de la historia de nuestros municipios y departamento, siendo protagonistas de importantes obras, magnos hechos e inmensas demostraciones de grandeza.

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