-AL AIRE-

Fabián Torres se crece como director de las fiestas

Fabián Torres se crece como director de las fiestas

La vida de aquel muchacho mensajero a los 14 años.

Este es el tercer festival que dirige Fabián Torres como director de Corposanpedro y considera que “debe emprenderse un proceso de revisión de la programación con muchos eventos cruzados que logísticamente nos ponen en unas tareas innecesarias y extenuantes”:

-Escenarios compartidos el mismo día y a la misma hora, un reinado saturado de actividades que tiene que ser menos impactante porque el desgaste físico de la gente con la que trabajamos y los participantes es increíble. Tenemos que empezar a descongestionar y focalizarnos en cuatro actividades puntuales y hacerlas con máxima calidad para que la gente las disfrute.

Torres considera que el desfile por el río no tiene sentido. Allí asisten cerca de 2.000 personas (nada más) pero representa un desgaste físico, económico y operativo innecesario. Es un capricho decir que estariamos dejando el festival sin uno de los principales eventos.

¿Quién determina que exista ese desfile?

El año pasado las autoridades departamentales dispusieron no hacerlo precisamente por acatar esas recomendaciones y proteger el escenario que es el malecón de un impacto ecológico innecesario porque además está un poco abandonado.

Someterlo a que dos mil personas hagan desastres con la mugre es absurdo. Aunque tenemos cincuenta baños en la ruta del desfile, la gente prefiere arrimarse a un árbol.

¿Por qué lo hicieron este año?

La gente lo demandó.

¿Cómo se mide lo que la gente pide?

Por redes sociales, opinión pública, medios de comunicación, artículos de prensa, reportería, los medios empezaron a criticar y eso hace que se cree un ambiente desfavorable en contra de la organización.

Yo vengo invitando al sector político, empresarial, ciudadano a que hagamos un foro donde se pueda aportar conocimiento desde la experiencia.

¿Además de ese desfile qué quitaría de la programación?

Por ejemplo quitaría el almuerzo en honor a las candidatas, me parece innecesario. Es algo que toda la vida se hizo en el Batallón. Fenalco lo hizo este año porque decidimos sacarlo del casino de oficiales del batallón para hacerlo más participativo y que la gente del común pueda asistir pero es un evento que toma toda una tarde de trabajo para las candidatas.

Ese almuerzo es desgastante para las niñas que participan y para la misma organización. Si fuese por los réditos económicos no estaríamos perdiendo mucho y desde lo comercial trataríamos de no hacer tantos negocios donde nos exijan la presencia de las reinas porque eso también complica el tema operativo.

¿Qué cambios haría con la agenda cultural?

Yo creo que debemos hacerlo todo en un mismo escenario, el Parque de la Música. En la Plazoleta, el Coliseo y el Parque Metropolitano. Es una sola programación, un sólo aforo, una sola logística y seguramente todos estamos concentrados allí.

Este año hubo que contratar 150 muchachos adicionales al equipo de trabajo por exigencias del gobierno municipal. Toca llevarlos al Parque de la música después de estar en el malecón desde las 4 de la mañana amarrando vallas y controlando 130.000 personas con cabalgata incluida.

¿Qué piensa de las cabalgatas?

Para nosotros se ha convertido en un negocio de oportunidad porque durante muchos años las cabalgatas eran un negocio redondo para quienes la operaban, le pagaban un impuesto al municipio que tiene una norma pero a la organización no le pagaban nada y ésta disponía de los permisos, las pólizas, el aseo, el plan de contingencia con la Cruz Roja.

La capacidad instalada del sistema de seguridad era del festival y la cabalgata venia colgada del desfile y se comía todo esto gratis. Logramos que la alcaldía lo entendiera y ellos deben buscar al operador del desfile y decir cuánto les cobra por lo instalado y nosotros ganamos algo que nunca habíamos recibido.

¿Por qué desapareció la llamada mancha amarilla?

Cuando llegué me di cuenta de que nosotros desde la organización teníamos que financiar más del 70% del desfile pero no podiamos comercializarlo. Este año el desfile volvió pero quien estuvo ahí pagó y se denominó del sector solidario porque a través de Asocoph y Utrahuilca pusieron una cantidad importante de dinero para estar presentes.

¿Y el desfile de las chivas?

La emisora HJKK nos da un espacio radial para cubrir las fiestas y yo lo puedo también utilizar para mis patrocinadores pero es un negocio que también está restructurándose porque tiene muchas similitudes con el de la mancha amarilla.

Por lo menos hoy ya ganamos un espacio y yo meto mis patrocinadores al desfile, antes no podía.

¿Qué pasó con los eventos en el Club Campestre?

En el 2016 encontré en los históricos del festival que el negocio tampoco era procedente porque teníamos que llevar las reinas, hacer un aporte pequeño en logística, ellos manejaban la caja del evento y al final nos decían quedó esta plata y no era para nada consecuente con lo que se veía que producía el evento.

Decidí suspenderlo. Les pedí un dinero pero se rehusaron a pagar como lo hace cualquier empresario representante de artistas cuando le dicen "le pongo el artista en tarima y me paga antes o no se sube".

Entonces una empresaria puso el dinero y lo compró por dos años, la explotación económica y comercial y aseguramos una bolsa importante. Este año un empresario se acerca y nos dice "le compro el desfile" y lo compró también por dos años y se hace de nuevo en el Club Campestre.

Un temperamento recio y una vida sufrida

La vida nada fácil de Fabián Torres ha templado su personalidad. Hijo de padres separados (a sus 5 años) se fue de su casa a los 14 años y desde entonces capitanea su propio barco.

-Mi padre fue funcionario público de la Licorera del Huila por muchos años y lo sacaron por un tema político que lo condujo a la quiebra. Tuvo un problema financiero muy grande y se fue para Venezuela, justo en el momento del golpe de Estado de Chávez y tuvo que estar escondido como tres meses porque estaba indocumentado. Yo me quedé con mi madrastra en una situación económica difícil con la familia de ella.

No fue fácil para mí. Mi papá por fuera y yo un extraño en esta nueva familia. Decidí entonces irme de la casa a los 14 años. Estaba haciendo décimo de bachillerato en el Técnico Superior. Ese año trabajé como mensajero de temporada con tarjeta de identidad en una empresa que se llamaba Electrónicas del Huila de Simofedelo Campo.

Yo era mensajero y cargaba máquinas o registradoras cuando estaba el supermercado Daniels, a pie desde la carrera tercera donde quedaban las marqueterías hasta el Daniels, al Palacio de justicia, al edificio del Banco Popular y la gente se conmovía porque yo era un niño cargando un animal más grande que yo en mis hombros, para entregar los domicilios.

Después trabajé en la joyería Cassio como vendedor puerta a puerta, luego me vinculé a un almacén de electrodomésticos como auxiliar de bodega, pasé a ser vendedor externo y de planta, después me fui a prestar servicio militar porque no tenía con qué pagar la libreta y ese fue un año muy duro pero regresé y me ofrecieron la supervisión de cartera de esa misma empresa, después fui jefe de ventas y a los años hicieron una convocatoria para buscar gerente nacional de ventas, me presenté y clasifiqué y me nombraron director nacional de almacenes. Viajé por todo el país haciendo auditoría a los almacenes de la organización Suárez Ceballos.

Renuncié y empecé a trabajar con el sector privado como consultor mientras continuaba mis estudios, me profesionalicé e hice mi especialización y me gané el trabajo con Cinemark, pero después renuncié porque era muy esclavizante y decidí hacer emprendimiento. Yo he cultivado pescado, he vendido ropa, he hecho fiestas rebuscándome la plata de forma honesta.

Luego me enamoré y nos fuimos con la que es hoy mi esposa y madre de mi hija para Argentina, ella a especializarse en su área de estudio y yo a hacer una maestría. Y aquí estamos, la vida todavía sigue siendo muy generosa con nosotros.

¿Quién es su esposa?

Es Karen Renata Cuellar (neivana), médica cirujana que se especializó en dermatología pero no pudo ejercer acá en Colombia por convalidación de su título. Actualmente es especialista en gerencia de la calidad en salud y asesora médica y ejerce como coordinadora de la Unidad cardiovascular del Hospital Universitario

Los tres años en Corposanpedro

-El primer año debí asumir con muchoa valentía los reveses y mi carácter recio e independiente. Fui castigado social y públicamente por muchos de los sectores de la prensa y culturales. Me destrozaron moralmente. Me enviaron a la cárcel por internet. Pero me gané el respeto de las entidades gubernamentales incluyendo el señor gobernador y seguramente su esposa.

Desde el primer año tuve que explicarles con mucha decencia que no era un funcionario público, que la corporación no era una dependencia de la gobernación, ni un ente centralizado sino que me debía a una junta directiva, que mi contrato era a término indefinido, que no tenía nada que ver con el periodo gubernamental y que no estaba en capacidad ni en disposición de co-administrar.

Yo me supe fortalecer en mi fe y en mi familia y demostrar que los equivocados eran otros, no yo, y con trabajo demostré que las cosas se pueden hacer. De lo que sí puedo dar fe es de que no me dejo manipular de nadie

-En el departamento tengo pocos amigos y sé que tengo resistencia pero eso no me preocupa porque yo no nací en este trabajo ni voy a morir aquí, yo tengo 39 años de los cuales 24 han sido trabajados y empecé tocando puertas vendiendo electrodomésticos en todo Neiva.

-Como filosofía de vida sé que no tengo nada pero soy el hijo del dueño de todo y eso significa que mientras tenga creencia y fe en Dios no me va a faltar nada y todo lo que me quieran hacer va a quedar ahí porque no le hago mal a nadie, simplemente cumplo con una función que se me encomendó.

-De pronto entiendo que uno despierta envidia pero no me propongo aparecer en medios de comunicación, no estoy buscando ganar votos porque no estoy aspirando a nada, no tengo aspiraciones políticas ni estoy pagando votos de aspiraciones pasadas.

-Para mí no es una dignidad ir al Concejo. Para mí no es digno hacer política, para mi dignidad es ser una buena persona, un buen amigo, un buen padre, un buen hijo. El resto son cosas superficiales.

-La gente confunde el carácter, la seriedad con que tomo las cosas, confunde la autonomía en las decisiones con vanidad, con egolatría, con egocentrismo.

-Yo creo que una de las ventajas que tengo es que no hago parte del sector, nunca he sido funcionario público ni político porque creo que si lo público tuviera más funcionarios técnicos sería una maravilla.

-Mejorar las fiestas de San Pedro en el Huila se me convirtió en un reto personal.

-La gente no alcanza a dimensionar el nivel de exigencia laboral que se tiene para organizar un festival que mueve a más de 10.500 artistas desde el mes de mayo hasta terminar junio, que tiene más de 150 actividades previas y posteriores, que tenemos días de trabajo 24/7 donde sólo se puede ir a la casa a cambiarse de ropa porque de uno depende que todo al otro día salga bien, movilizar más de ochenta empleos directos y más de 500 indirectos.

Y celebro que nuestro festival ha vuelto a tener renombre, muy buena reputación, el reconocimiento, y el posicionamiento en el contexto nacional que había perdido los últimos años.

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