-AL AIRE-

En el Huila cosas buenas NO están sucediendo

En el Huila cosas buenas NO están sucediendo

Tal como “Carvajal hace las cosas bien”, y Coca-cola “es así”, el gobernador González Villa remacha en sus discursos que en el Huila cosas buenas están pasando. Sin embargo, la verdad es otra, opuesta y desoladora, ultrajante.

El deterioro de las vías nos está conduciendo a la incomunicación total. Los diputados, encabezados por Sandra Hernández, llegaron al extremo de encadenarse en la Plaza de Bolívar en Bogotá para que el gobierno supiera de la crisis.

Casi como dama de compañía, el gobernador se hizo presente en la protesta y después terminó firmando una tal emergencia económica regional que tranquilizó los ánimos. Pero fue una pantomima. El Ministro de Hacienda prometió $20 mil millones que nunca giró. Y González Villa se dedicó a la farsa de las inauguraciones.

A falta de obras por entregar, estuvo en la inauguración de una feria gastronómica, la apertura de varias tiendas Olímpica, la ubicación de unos ladrillos para la sala de partos del hospital de Suaza, el bautizo de una marca de sombreros, la fábrica de trajes que lució su mujer, la sala de uñas de la peluquería de Luis Angel.

Ha tenido tiempo para no perderse evento social ni fotos en matrimonios y primeras comuniones, pero se marginó de la jartera del tema ese de Pericongo, el drama de los transportadores, el llanto de quienes viven del turismo en San Agustín, el cierre de las carreteras del sur y el tránsito al Caquetá.

Obviamente dedicó –eso sí- ingentes esfuerzos para conseguirle votos a sus pupilos Triana y Lara. Y simuló trabajar duro por la candidatura de Vargas Lleras. Viajando en helicóptero, posiblemente dormido, no se enteró de la catástrofe vial. Se dopó para fingir distancia con su cuñado, Germán Trujillo, preso por el robo sistemático por años de la alimentación escolar.

El estado de postración es miserable. El gobernador presume que en el Huila siguen sucediendo cosas buenas, cuando vivimos la debacle económica y los únicos ricos hacen parte de su cuerda de beneficiados con la contratación oficial. Y obviamente su fami-empresa política, por más de 20 años exprimiendo la teta del Estado, como diría la tía Elisa.

Sólo encuentro algo peor en el Huila, que obviamente no es del resorte de los González Villa, pero explica la indiferencia de todos por la afrenta diaria.

Asquea que el concejal de Neiva Carlos Posada sea el entrevistado de un programa de televisión para desmentir orondo lo que está grabado, su borrachera y ofensa a una oficial de la policía, al tiempo que ataca al periodista que lo entrevistó tras el bochornoso incidente.

En el colmo de la degradación del concejo y de la política, Posada –extravagante y con todas las sospechas encima, que le presta dinero a sus colegas- viene siendo postulado a la presidencia de la corporación, para demostrar que sí se puede caer más bajo, a las propias alcantarillas.

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