-AL AIRE-

Fernando Solano, un hombre universal

Heredó las tierras que conserva, pero optó por ser aquitecto de interiores.

La presencia de Fernando Solano Ferro en el Huila es un privilegio. Es el opita más universal de estos tiempos. No sólo viaja por el mundo (todos los meses) sino que habla inglés, frances e italiano. Es un ser humano desprevenido, inteligente, servicial y creativo.

Tiene de dónde salir así, dicen quienes conocen sus orígenes. Por el lado de la madre (Alicia) son Ferro de Campoalegre. Y por el lado del padre (Ignacio) los Solano de Villavieja. Las dos familias muy ricas y poderosas, y viajeros obstinados cuando salir del país resultaba una rareza de muy pocos potentados.

Fernando (54 años) es arquitecto de interiores, tiene un hermoso almacén en Neiva, y estar en él es como visitar una tienda de Nueva York, Milán o Tailandia.

-Siempre que estoy en alguna parte del mundo si veo algo raro lo traigo, un mueble o una planta. Precisamente acabo de traer unos lotos espectaculares de Tailandia que florecen de día, es de 30 centímetros la flor y eso no lo tenemos acá.

¿Qué locura es esa de traer de tan lejos una planta acuática?

Me metí por allá a media noche a un lago y Vicky (la esposa) me alumbraba con un celular en media selva. Estábamos metidos entre unas montañas, lo puse en una bolsita y lo cargué por un mes de hotel en hotel hasta que aterrizamos en Neiva. Hemos traído muchos árboles, hay uno que está en “Casa Blanca” (un condominio). Es tan lindo que del tronco salen como cerezas y también palmas.

¿El ingreso al país es complicado?

Normalmente informamos a la Aduana y no hemos tenido problema. Una vez nos decomisaron orquídeas y fue cómico porque venían con certificados del sureste asiático con todas las licencias de importación pero no las dejaron entrar.

Las familias Solano y Ferro.

¿De dónde viene la riqueza de los Solano?

De Ignacio Vicente Solano de los Reyes que llegó en 1776 y compró la hacienda San Ignacio que sigue siendo de nuestra propiedad. Esa casa la hicieron los Jesuitas, cosas que no se saben tampoco de la historia del Huila y cumplió 300 años. La fundaron en 1717 y pasó a la familia Solano en 1776. Lo sé porque tuve las escrituras originales que eran hechas a mano pero desafortunadamente se entraron los ladrones y se robaron una caja fuerte con todos esos documentos. Yo restauré la casa porque pienso que es un patrimonio del Huila y del país.

¿Qué hacen hoy en esa finca?

Ganadería y agricultura. Yo estoy encargado y tengo el respaldo absoluto de mis hermanos y les colaboro en todo. En alguna ocasión me pidieron que fuera empleado pero no quise, yo soy independiente y trabajo para lo que necesite mi familia y funciona.

Hemos tenido altas y bajas, por ejemplo hace ocho años nos volaron la casa después de que se restauró, hoy en día está arreglada otra vez y todos los sábados me reúno con los mayodomos y quienes laboran en la finca.

Alicia Ferro de Solano, la madre de Fernando, tiene una hermana melliza, Elvira, quien murió hace poco. “Las mellizas” no sólo eran muy hermosas sino adineradas. Sus familias tenían grandes extensiones de tierra en Campoalegre, especialmente.

Las dos (casadas con dos hermanos, Ignacio y Alfonso) le dedicaron muchos años a impulsar las fiestas del Huila, su folclor y su turismo. Se entregaron con desprendimiento y amor a causas nobles y aportaron esfuerzo y dinero a promover el departamento.

Arquitecto de interiores

¿Usted es artista?

Vengo de una familia donde ha gustado mucho el arte, hemos tenido la fortuna de contar con gente talentosa y que nos inspiró para llegar a ser lo que somos.

He hecho una carrera larga en estos treinta años en diseño de interior y construcción y puedo decir que esa inspiración la tengo desde muy pequeño. Crecimos en casas muy lindas hechas por gente que se dedicaba al interiorismo y que trajeron mis padres para que hicieron diseño de jardines y viendo todo eso me inspiré para lo que hago hoy en día

¿Por eso los jardines tan hermosos en su casa?

Sí, es una pasión a la cual le trabajamos todos los días y buscamos hacer cosas muy especiales.

¿Porqué estudiar diseño y no otra profesión?

Neiva era una ciudad goda donde se pensaba que había que ser médico, ingeniero o agricultor. Lo discutí con mi papá y él me dijo "hágale".

¿En algún momento se llegó a pensar que era una labor muy femenina?

En nuestro medio machista sigue siendo un concepto que existe, pero esta actividad es mundial. Hoy en día cualquiera que tenga buen gusto lo hace.

Yo soy arquitecto. Eso ayuda muchísimo y lo otro es que yo construyo casas a la medida para clientes . He hecho casas muy hermosas y las he decorado. Aquí existen casas que la gente no se imagina.

¿En el centro o en las afueras?

En el centro no hay nada porque es comercial. Muchas familias están buscando vivir en las afueras, con zonas verdes, sin el ruido de la ciudad.

Las grandes ciudades le dan más fuerza al centro, nosotros lo despreciamos totalmente. Neiva es una ciudad que todavía podemos salvar, estamos a punto del caos.

Hay ciudades que funcionan con glorietas (rond points) como Savannah Georgia. Usted entra y cada cuatro esquinas hay una plazoleta y funciona sin necesidad de semáforos. En Neiva nos hemos dedicado a poner uno en cada esquina que no son inteligentes y no funcionan. Y nos hemos llenado de policías acostados.

Neiva se volvió una Berlín, divididos entre oriente y occidente, con la obra de la carrera quinta que para mí era el corazón de Neiva. La ciudad quedó fraccionada, anarquizada, dividida en dos.

¿Es un tema urbanistico?

Neiva es un bosque porque todo el mundo ha aprendido a sembrar su arbolito fuera de la casa. En vegetación estamos muy bien pero no tenemos circulación, no hay movilidad porque las calles terminan en una cerrada o trancada.

Del mundo para Neiva

¿Cómo fue el proceso para llegar a su actividad de hoy?

Yo me vine a vivir a Neiva cuando salí del colegio y me fui al campo, a San Ignacio. Mi papá me reclamó: "no se puede quedar acá, tiene que decidir qué va a hacer con su vida". Le dije que quería estudiar en Italia.

Eso fue un diciembre y el 15 de enero ya estaba en la universidad en Roma, los primeros meses aprendiendo italiano y después decidí que quería estudiar arquitectura de interiores que allá está compuesta de la rama de diseño de interior, decoración y de la reestructuración de espacios.

Normalmente existen en Italia palacios del año 1500 y cada piso tenía entre 600 y 800 metros y estaba la necesidad de reestructurar los espacios para este siglo.

¿Es una profesión u oficio el diseño de interiores?

Puede ejercer la actividad quien tiene sentido común y buen gusto. Yo aprendí a diseñar pero decorar va en el alma. Fui afortunado porque viví en casas muy bonitas. La de mis abuelos en Bogotá en la calle 70 fue decorada por profesionales, estaba al lado de la casa del presidente Lleras Restrepo.

Yo llegaba de chiquito a esa casa y el olor era a madera fina. Veo en una revista un mueble y siento el olor de la madera.

Cuando nos fuimos a vivir a Washington mi mamá era también una apasionada del diseño y cuando volvimos a Colombia también siempre vivimos en espacios muy confortables, muy bonitos.

Llegué a Neiva hace treinta años cuando las posesiones más importantes de una familia eran las sillas mecedoras para sentarse a las 5 o 6 de la tarde en los andenes. Neiva era distinto, hoy la gente entendió que “al cajón” no se va a llevar un peso.

La ciudad pasó de las casas pintadas de blanco y las sillas mecedoras a entender que la mejor inversión que pueden hacer es tener una oficina y una vivienda agradables, y darle la mejor educación a los hijos.

Yo comencé mi negocio 'Fernando Solano, arquitecto de interiores' en la calle 11 con mucho miedo. Había hecho mis pinitos de comerciante en Neiva con un almacén que se llamaba Casanova, pero un día remodelé la casa y me encontré con la sorpresa enorme de que muchas familias están buscando calidad, diseño, confort.

Este trabajo nos ha dado la oportunidad de viajar mucho y siempre estamos en las últimas ferias, viendo lo que se está usando. Nos gusta estar a la vanguardia, vamos a Nueva York a Milán, al sureste asiático y toda esa producción se pide con seis meses de anticipación para que entre a Colombia.

Lo que prefieren los clientes

¿Resulta muy pequeño el mercado de Neiva?

Aquí hay gente para todo y el “voz a voz” ha hecho que el negocio crezca, vendemos para Cali, Medellín y Cartagena.

¿Por qué el énfasis en lo oriental?

Me gusta mucho lo oriental, tenemos el sureste asiático que produce de todo, se consigue el mueble francés, inglés, todo lo que necesite de decoración internacional y se encuentra un año antes. Los asiáticos copian las grandes casas de diseño y hacen todo muy bien.

Este año miramos lámparas de Rafloren que son inalcanzables para un mercado como el de Neiva porque realmente son muy pocas las personas que pueden adquirir una de 25.000 o 30.000 dólares y nosotros las traemos con precios bajísimos porque compramos en Asia.

¿Qué prefiere la gente de Neiva?

La gente en Neiva es súper cosmopolita, aprendió a viajar, han visto lo que se está usando en el mundo. Exige calidad, diseño y confort y nosotros cumplimos con eso.

¿Hay plata en el Huila para darse esos gustos?

Mucha.

¿Plata buena?

Yo pienso que sí, no hemos tenido ningún problema en estos dos años, llegan y hacen acuerdos de pago o cancelan con tarjeta de crédito, es la gente común y corriente que está trabajando fuertemente. Son médicos, profesores.

La familia, la política.

¿Qué hacen los otros hermanos?

María Angélica es casada con un piloto y está criando sus hijos en Canadá. Catalina es una gran empresaria, tiene una compañía de finca raíz en Estados Unidos. Mariana trabaja en finca raíz. Ignacio trabaja en una compañía de eventos en Estados Unidos.

¿Le llama la atención la política?

No, no soy una persona pública.

Hablemos de Vicky Diaz…

Es mi vida, mi esposa, la madre de mis tres hijos y la adoro, es la persona que me sabe llevar, que me acompaña en todos mis eventos y todas mis locuras y quien ha estado conmigo estos 26 años.

¿Cómo empezó esa relación?

Es cómico porque llegó a comprar unos muebles al almacén, ella trabajaba en Bogotá y nunca volvió a aparecer, así pasaron los meses. Vicky era una gran ejecutiva de Davivienda y me contestaba la secretaria y me decía "la doctora Vicky" no está y nunca volvió a aparecer por los muebles porque vivía muy ocupada.

Entonces llegaron las vacaciones de diciembre y nos invitaron a un paseo y no quería ir pero me fui y la encontré en un andén tocando guitarra, Vicky canta y toca muy lindo, entonces dije "la vieja de los muebles". Eso fue un 16 de diciembre y al mes decidimos casarnos y a los tres meses ya estábamos casados hace 26 años. Tenemos tres hijos que adoramos. Son mi vida y mi luz.

Vicky es una persona increíble, es una santa que me tolera, me tiene paciencia, supremamente brillante, tiene siempre la solución al problema que se presente, una gran mujer, realmente es "la arepa de mi sartén" (y nos soltamos a reir por el apunte. A Fernando le brillaba la emoción en los ojos).

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