-AL AIRE-

Orlando Mosquera, cuando la memoria supera la tecnología

He compartido (es un privilegio) con dos colombianos que disfrutan de una memoria monumental, descomunal, y son generosos, alegres, simpáticos. También he visto a muchos truhanes e ignorantes que actúan envalentonados y atropellan con su vulgaridad, abusando del más pequeño poder. Sobre esas mentes baldías a veces escribo los jueves, no hoy.

La computadora humana

La primera de esas cabezas brillantes es el santandereano Jaime García Serrano, conocido como “la computadora humana”, genio de las matemáticas, seis veces récord guinness de cálculo mental.

Simpático, buen conversador, capaz de revelar sus trucos, que obviamente una mente normal no alcanza a escalar. Invita a amar las matemáticas, a pensar que el álgebra es un libro de historietas, que la genialidad es cuestión de disciplina y trabajo. Nadie le reconoció y exaltó como correspondía. Serrano escribía libros y los vendía en los colegios. Lo recuerdo viajando en su Renault 12 de colegio en colegio. Y supe que visitó más de 5 mil.

Historiador y pastor

El otro personaje es el huilense Orlando Mosquera Botello, mi compañero en Huila Stéreo, y a quien leo los domingos en Diario del Huila.

Orlando es capaz de recordar, al instante, con repentismo, desde una fecha histórica hasta el vestido de unos personajes en una ceremonia ocurrida hace 30 años, pasando por el nombre de las amantes de gobernadores, alcaldes y políticos y las ramas genealógicas de la sociedad opita, incluyendo sus chismes.

Ha hecho de todo: administrador del casino-restaurante de la Hidroeléctrica de Betania, vendedor de llantas y aceites en la Serviteca “El Alcarabán” de la Empresa Bueno Mosquera, y administrador de tres tracto-mulas de su cuñado Néstor Bueno.

Todo, incluyendo su ejercicio como pastor de almas (es teólogo) en la iglesia Casa sobre la Roca. Sólo se detuvo cuando le pidieron que oficiara matrimonios. Muy honrado, Orlando sabía que no daba para tanto. Sus bendecidos no quedarían ni “enmozados”.

Amigo de los amigos de su padre

La clave fue su padre, quien le enseñó a planificar la lectura. Terminó siendo mensajero de su oficina y amigo de sus amigos.

Estudió Comunicación en la U. Externado. Participó en las campañas presidenciales de López Michelsen y Turbay Ayala.

Concejal de Neiva a los 26 años. Una década en la Cámara de Representantes como Codificador de Presupuesto, periodista y subdirector de la Oficina de Leyes.

Secretario Privado de la Alcaldía de Neiva, en el periodo de Jaime Francisco Afanador Iriarte.

Otoniel Parra Trujillo lo nombró auditor. Retornó al Senado y fue Secretario General de Comisión.

Como si fuera poco

Orlando también es Licenciado en Español y Comunicación Educativa, especializado en semiótica. Profesor del Instituto Idea y del Colegio Santa Clara de Hungría. Casi 20 años catedrático de la Universidad Cooperativa en las facultades de Derecho, Psicología e Ingeniería Industrial.

Sin hablar de libros publicados, prólogos de cientos de textos, conferencias, tertulias en cafeterías, de su trabajo en “El Botalón” (hoy lo preside), y de las fiestas, bautizos y matrimonios, porque tiene tiempo y ánimo para disfrutarlos.

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