-AL AIRE-

La tía Elisa y momentos peliagudos

La tía Elisa y momentos peliagudos

La tía Elisa me dice que contra viento y marea ella preserva la calma, por encima de la situación política tan complicada que desató la Corte, que llamó a Uribe a indagatoria.

-Yo no soy Pedro Martín, el exalcalde de Pitalito, todos los días emberracado, porque no le rinden pleitesía, como la exigió durante su mandato, explica con su sonrisa perversa.

Pedro, quien ostenta sus orígenes españoles, se mantiene rabioso porque la gente se niega a entender la dimensión de su obra y especialmente la proyección del velódromo al que le invirtió gran parte de sus esfuerzos.

-En todo caso esto se puso peliagudo, especialmente para el Huila, opina la tía. Una cosa es caminar de la mano de Uribe y otra de Ernesto Macías, porque como pasa con los ventrílocuos, se necesita quién maneje el muñeco.

Y qué tal ahora sin Alvaro Hernán Prada, sigue la tía Elisa. Ese muchacho que sí habla de corrido, que no validó sino que terminó el bachillerato. Se nos va porque ahora lo coge la Corte y lo mete a la cárcel, por el solo hecho de hacer mandados (eso dicen) bastante complicados.

Le explico que Uribe, con o sin curul, no sólo seguirá teniendo mucho poder sino que Iván Duque, su pupilo, es el nuevo Presidente de la República. Y que Prada conserva su curul, sabrá responder y exponer sus actuaciones.

Pero hay otras cosas complicadas, rezonga la tía que tiene –para quienes no la conocen- el cuerpo de Luis Humberto Tovar, la cara de Florita Perdomo (más vieja), y una lengua más larga que la de Perdomo Lince.

Se desata la tía Elisa: -Díganme si no es grave que el alcalde de Garzón esté vendiendo las Empresas Públicas para hacer su propio negocio, clavando a los ciudadanos.

-Por gracia de Dios, el tribunal administrativo del Huila que dirige el doctor Enrique Dussán frenó al alcalde de Palermo (se le alumbró el bombillo) que también quería entregarle a particulares por 25 años el alumbrado público.

-Somos tan gallinas, tan cobardes, que el gobierno Santos y el gobernador González nos siguen mamando gallo con la vía Pericongo, la carretera Tello-Baraya y toda la malla vial regional. Me acuerdo entonces de cómo engañaron a mi amiga Teresa, con el viejo cuento de “prometer para meter y después de haber metido, olvidar lo prometido”.

-Nos hemos vuelto tan pendejones que la gerente de Empresas Públicas sale a reclamar aplausos porque el agua del acueducto llega con barro, éxito que le amerita ser alcaldesa. El único logro visible ha sido cambiarle el logo a la entidad para llamarla “Las Ceibas”, tras un buen contrato de asesoría para unos amigos del alcalde (pagos indirectos de campaña).

La lista de desastres no para. Ha aumentado la violencia, la inseguridad. Y en este tema y otros como el estadio, el alcalde Lara sigue apático, inexpresivo, como tentado a copiarle a su jefe Mockus la hazaña de mostrar las nalgas.

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