-AL AIRE-

Versión de la tía Elisa sobre el escándalo de los concejales de Neiva

Versión de la tía Elisa sobre el escándalo de los concejales de Neiva

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La tía Elisa considera que el escándalo de los concejales fue inflado por la fiscalía en vísperas de la consulta anticorrupción y que terminará en otro episodio pintoresco.

A veces creo que ella tiene una moral laxa pero me adivina el pensamiento y dice que no, que después de la libertad de Armando Ariza perdió todo respeto por el show de la justicia.

En su condición de tía solterona, que perdona y hasta celebra las pilatunas de todos los sobrinos, piensa que René Cantillo se embarcó en este embrollo por ayudarle a Hildebran (el contralor), quien se hizo cargo de su primera esposa (la de René) y de su hijo. ¿Cómo no querer a un tipo que con cariño asume estas responsabilidades?

Hildebran tiene ahora tres hijos, el de René y dos pequeños que procrearon con Sugely (así se llama, yo no tengo la culpa, explica la tía Elisa) Sugely Cortés. Y no pregunto por los nombres de sus vástagos, que deben ser más extraños. Eran felices, aunque vivían apretados económicamente. Por ahí empezaron los problemas y este escándalo.

Hildebran Perdomo se puso tapabocas desde entonces, se inventó que si lo elegían Contralor de Neiva salía de la precariedad económica. Y Cantillo, que exagera su amistad con políticos y periodistas (y hasta presume de mandar a algunos) se dio a la tarea de armar la trama.

Como los políticos –un 90%- son proclives a dejarse comprar, René le calentó el oído a medio concejo y los ilusionó con dinero y puestos, equivalente a la completa felicidad.

Tejiendo la red se encontraron con el diputado Oscar Urueña (partido verde, amigo del alcalde Lara Sánchez y Claudia López), quien resultó aventajado en esta clase de componendas.

Compraron concejales y también a gente de la Universidad Surcolombiana que acomodó los resultados de un examen, así como la UniNavarra habría hecho lo propio con la contralora del Huila.

Decidieron rellenar el paquete con la señora Heydy Lorena Sánchez Castillo, a la postre elegida personera, sin que tuviera las condiciones académicas y profesionales necesarias, ni siquiera la culpa, porque ha resultado tan sosa como se esperaba. De ella solo querían que fuera obediente, que cumpliera. El peso lo fue adquiriendo con el tiempo. Hoy pesa más por su embarazo de siete meses.

En fin –suspira la tía Elisa- la mayoría del concejo cayó redonda, sin que todos hubieran recibido la paga. En esto de las promesas, los políticos engañan y son víctimas. Igual le sucedió a Teresa “a quien le prometieron para meter y después de haber metido olvidaron lo prometido”.

Ya ensartados, o mejor encartados, que paguen sus culpas a la justicia, si es que les cobra. Y que les den por donde más les duela y averguence. Lo siento –remata con sorna la tía Elisa- por el pobre Dolcey Andrade, que dejó de ser gay para entregarse a la oración.

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