-AL AIRE-

Voto por Nidia Guzmán

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 Si se pretendiera escoger a la directora de un centro de retiros espirituales, votaría por Miryan Lozano. Es una señora dulce, “chirriada”. Su palabra –al decir de un amigo- es un arrullo que corre como hilo de agua sobre la arena.

 Habla para sus adentros, con una voz tenue, íntima, como supongo debe ser la voz de la conciencia. “Tan delicada, tan discreta como un punto y coma en una novela de 800 páginas…”.

 Si quisiera nombrar jefe de publicidad y propaganda, uno de esos tipos que aturde y desespera, daría mi voto por Luis Alfonso Albarracín, con sobradas calidades histriónicas, el arquetipo de la perorata. Tipo simpático y dicharachero.

 Y echo mano de un texto de mi autor de cabecera, Casimiro de la Barra, tan viejo que me toca releer con lupa, porque el libro que conservo es de 1896, para retratar mejor a Albarracín:  

 -“Razona a veces y razona bien. Tampoco carece de veneno en sus palabras. Sabe dorar la píldora con un chascarrillo, una flor al contrincante o una picaresca alusión a la barra”.   

 Pero como pienso que la Universidad Surcolombiana debe tener al mejor rector, de la terna puesta sobre la mesa, prefiero a la profesora Nidia Guzmán, así resulte más seria que una puerta cerrada.

 Me hubiese gustado una lista de pro-hombres, pero la escogida es lo que da la tierra y aquí como en política hablamos del reino de lo posible, no de lo ideal.

 La señora Guzmán es la más pesada física y académicamente. Tiene liderazgo y carácter y resistencia. Por algo ha desarrollado una larga carrera en la universidad, desde cuando llegó –a sus 18 años- a estudiar pedagogía infantil.

 Como decana de educación convirtió esa facultad en una de las joyas del alma máter. De su trabajo serio y continuo se desprende el respeto que le tienen sus colegas, los profesores. De su forma eficiente de dirigir y liderar saben ampliamente los funcionarios que durante tantos años han colaborado en sus tareas y proyectos.

 Quienes la atacan la relacionan con el rector saliente y la borrasca de los últimos meses, resultan elogiándola. Nadie le endilga que esté comprometida con ningún hecho de corrupción, ni ahora, ni antes, ni nunca.

 Y los que suponen que es cuota de Rodrigo Villalba, por ser ambos de Rivera, Huila, podrían preguntarse el porqué no ha sido funcionaria cuando el senador fue ministro o gobernador. Ella siguió haciendo carrera en la Universidad Surcolombiana, su casa laboral de siempre.

 Elegida Nidia Guzmán como rectora –eso espero- habrá que montar guardia para que el horno de la discusión no se enfríe. Y comiencen a operar todos los resortes que hagan brillar la USCO en el concierto nacional. Estamos lejos de los primeros lugares en los rating especializados.

 Para enfrentar los retos enormes que se le avecinan a la universidad, prefiero la aridez del rostro de Nidia, que la dulzura de Miryan y el salero de Luis Alfonso.  

 

 

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