-AL AIRE-

El miedo de un hombre

El miedo de un hombre

El ingeniero Jorge Valderrama, presidente de la Asociación huilense de ingenieros, teme por su vida, tiene miedo. Viene denunciando la corrupción imperante en la contratación pública de obras. Y vive en Pitalito, donde –según él- tampoco hay transparencia, ni seguridad.

Valderrama tiene dos hijos, en dos matrimonios y por lo menos 56 sobrinos y nietos, una familia muy feliz. Cuando se refiere a ellos y piensa en sus miedos de ser atacado estalla en llanto, contenido pero inmanejable.

Hay ingenieros que están dedicados a la ganadería, a sembrar aguacate, lulo, o a buscar otros ingresos porque su experiencia no sirve en estos tiempos de tanta corrupción, dice Valderrama. La pequeña y mediana ingeniería se han vuelto paupérrimas por la cartelización.

La discriminación más aberrante se presenta en la gobernación de Carlos Julio González, con los más bajos niveles de transparencia. Todas las licitaciones se aprueban con un solo proponente, a veces con la pantomima de un segundo, claramente sin capacidad.   

En este periodo la contratación la han querido concentrar en obras de similares condiciones en diferentes municipios en grandes paquetes.

Un ejemplo: el mantenimiento de los establecimientos educativos a nivel departamental. Sacan un contrato por más de $20.000 millones, que supera la capacidad técnica y financiera de los ingenieros de la región y le agregan otras arandelas. La licitación ya tiene nombre propio.

La licitación de las placa-huellas, por $34 mil millones de pesos, fue “hecha a la medida”, como en sastrería. En efecto, se adjudicó a un único oferente.

Está en camino ua licitación de “los colegios de la felicidad” por $35.700 millones, que sacaron en pliegos definitivos el lunes anterior. La Sociedad de Ingenieros se apresta a demandarla 

En marzo de 2017, el gobernador mareó a los ingenieros con elogios por su trabajo y les prometió transparencia. Llamó en voz alta a su jefe de planeación, Armando Saavedra, y le dio la orden de atender las quejas. ¡Pura comedia barata¡ González le hababla a la ventana, mientras Saavedra enfocaba un ojo en el botín y el otro en la candidez de los interlocutores.

Esta gobernación está sepultando la ingeniería regional y enriqueciendo a unos contratistas foráneos, para que la coima sea menos notoria y cuestionada en el plano local.

Lo mismo pasa en los municipios. La contratación se ha reducido a 7 u 8  empresas. Y todos los alcaldes adjudican a dedo, en atención a sus intereses.

Valderrama admite que está por tirar la toalla, después de seis años de lucha, infructuosa. Y cuando lo acosa el miedo se acuerda de un amigo y este consejo: -“No se cague del susto, pero tampoco ponga el pecho tan de frente…”.

 

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