El alcalde de Pitalito y otros galimatías judiciales

El alcalde de Pitalito y otros galimatías judiciales

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

-Estoy más confundida que los hijos de Ricky Martín el día de las madres, me dijo la tía Elisa, hablando sobre el caso del alcalde de Pitalito, Miguel Rico.

La juez revoca la medida de aseguramiento y pienso que es inocente, me explica. -Pero escucho al fiscal Justino, tan sereno y tan bien puesto, y quedo perpleja cuando lo acusa de sugerir la muerte del abogado Luis Gerardo Ochoa.

Todo es un embrollo, dice la tía. –Dizque un mesero oyó a través de una pared, pero sin verlo, que Rico habría dicho lo que dijo, a supuestos socios de la urbanización que trajo todos los líos.

Le explico a la tía que una cosa es que lleguen a comprobar que el alcalde tenía negocios en ese asunto y otro, bien distinto, que haya ordenado la muerte de Ochoa.

¿Se dejó comprar la juez que deja libre al alcalde?, me pregunta la tía.

-Yo no creo, le respondo, más aturdido que cierto amigo cura la primera vez que fue a una discoteca gay. La juez tuvo siete meses para estudiar el caso y afirmó en la audiencia que estaban haciendo malabares jurídicos para encarcelar al alcalde. Todo un galimatías.

La tía me pone contra la pared, como pusieron al concejal Dolcey Andrade en el proyecto de alumbrado público, y me exige respuestas, como si yo las tuviera.

¿Es culpable o no el alcalde? Parará en la cárcel? Podrá terminar su gobierno en diciembre?

Entonces recurro a citar a otros. El abogado Daniel Benavides dice que la fiscalía no tiene una sola prueba contundente y que el cuento de la ONU que utiliza Justino carece de solidez.

El periodista Ricardo Areiza, juicioso investigador, considera que la fiscalía se enreda en sus propios cables. Con 600 testigos es posible que logre comprobar sus teorías, pero en diez años, si bien le va. En ese orden de ideas, el alcalde no solo termina su mandato sino que (le agrego yo) aspirará a la Cámara.

-¡No sea pendejo¡ exclama la tía Elisa, usted me confunde más. Y pasa a comentar lo que llama otras barbaridades que la tienen horrorizada:

-Del tamaño de un avión son las agallas de Armando Ariza, el saqueador de Comfamiliar, haciendo campaña para regresar a la entidad asaltada, a través de nuevos directivos por elegirse.

-El ex tesorero de Baraya, Jhon Torrejano, que se robó más de $1000 millones, sigue en campaña para la alcaldía de Villavieja.

-A propósito: Han visto la foto del alcalde de Villavieja, Yordan Pacheco, descamisado y golpeado después de una pelea callejera?. Y el escándalo por otro hijo que le acaba de aparecer?

Pin It