La trampita de la inscripción por firmas

La MOE advierte sobre peligros para la democracia

Lo habíamos dicho aquí. La inscripción de algunos candidatos (muchos, una veintena) por firmas tiene su trampita y busca, como casi todas las cosas en Colombia, “hacerle el quite a la ley”.

No se trata de que no puedan inscribirse, porque –al fin y al cabo- lo permite la ley para que algunos aspirantes puedan retar la camisa de fuerza de sus colectividades. Pero hacerlo para adelantar la campaña tiene otras consideraciones.

La directora de la Misión de Observación Electoral, Alejandra Barrios, aseguró que el tema de la inscripción por firmas se está prestando para que se rompan todas las reglas electorales.  “Una precampaña a través de firmas permite empezar la campaña ya, mientras que los otros candidatos tienen que esperar a la inscripción que se da entre noviembre y diciembre”, comentó en varios medios radiales.

En su opinión, la inscripción por firmas permite que no se entreguen cuentas de las campañas. “Ningún recurso que se utilice en la recolección de firmas es público ni se encuentra en línea. Y al final de la vuelta, 15 días antes de que finalice la inscripción de candidatos, lo que nos vamos a empezar a encontrar son alianzas de diferentes partidos que empiezan a entregar avales, que no era necesaria la recolección de firmas, o que se empiezan a negociar cargos para siguientes elecciones o para el Senado”.

En otros tiempos, la inscripción por firmas se producía porque el candidato no recibía el aval de su partido y se enfrentaba abiertamente como otra opción. No es –claramente- el caso de Germán Vargas Lleras, que (está cantado) quiere hacer el ejercicio y después recibir el respaldo de Cambio Radical, que fundó y dirige en la sombra.

Los políticos dirán que es utilizar “un recurso”. Los viejos observadores consideran que –como casi todo- “hecha la ley hecha la trampa”.

¡Habilidades y destrezas del colombiano imaginativo!

 

 

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