Bienvenido Francisco, una pausa en la farsa nacional

“Una anestesia de emífera duración…”

 Estoy de acuerdo con Alberto Vásquez Martínez. Por algo es el decano de los columnistas, con casi 60 años en el oficio de discernir sobre la vida nacional: con la llega del Papa, Colombia entrará en receso de su comedia política y jurídica en que se mueve todo este tinglado de la farsa nacional.

Vásquez, quien en las tertulias con sus amigos “compone y descompone el país” acierta que Francisco llega a una Colombia en donde el desconcierto y los escándalos están al orden del día. Desconcierto en su economía. En su política. Escándalos en las Cortes que antes eran guardianas celosas de la justicia y del derecho.

-Con el Papa en tierra firme, entrará en receso la “firmatón” que es la muestra fehaciente de la decadencia de los partidos políticos. Verá 26 candidatos presidenciales en busca de autores que avalen sus aspiraciones a través de firmas, dada la penuria moral y organizativa de sus anacrónicas colectividades políticas. Se enterará de cómo en vez de manifestaciones en plazas públicas –como las que él presidirá– hay agitación a través de manipulaciones deshonestas. Y que en vez de planteamientos e ideas cautivantes, pululan agravios en las redes sociales.

En este paréntesis de la permanencia del Pontífice romano-argentino, que equivale a una anestesia de efímera duración, algunos magistrados de las Cortes harán un alto en la venta de sentencias y tutelas que los han enriquecido con cargo a la dignidad nacional. Algunas oficinas estatales dejarán de oler a podredumbre en estos días en que el agua bendita sale del hisopo de Su Santidad como exorcismo a la corruptela.

Sigue Velásquez Martínez, columnista de El Colombiano: -El Congreso entrará en efímero receso. Tendrá disculpa para su inveterado ausentismo. Seguramente sus directivas acudirán, invitados por Santos, a la plaza de armas para pedirle al buen Francisco que les otorgue una absolución urbi et orbi que borre su mala vida pasada.

Los encuestadores descansarán esta semana. No le tomarán más el agitado pulso a una opinión pública desconcertada y atónita por tanto escándalo y tantos desprestigios. Se ocultarán en este efímero teatro papal, las cifras deplorables de un Presidente que con apenas un 25 % de imagen positiva, podrá besarle el anillo a quien sí goza de prestigio mundial.

Se tapará por algunos momentos el desprestigio de un Congreso de la República con el 80 % de rostro deteriorado y un sistema judicial con una imagen desfavorable del 83 %, cifra récord que desde que Santander le metió al país leyes por boca y nariz, vive de reglamentos y disposiciones que continuamente viola. Lo que sí podrá, sin duda alguna, es ser aplaudido Francisco por ese 87 % de ciudadanos que en la última encuesta Gallup reprueba a unos partidos políticos tan decadentes que superan en desprestigio a la subversión.

Santos, intentando impresionar al Papa escribe en El Tiempo que con su visita podrá “constatar los millones de colombianos que en los últimos años han podido salir de la pobreza”. Sería bueno que el presidente le expresara al Pontífice que seguimos siendo uno de los países más desiguales e inequitativos del mundo...

 

Bienvenido Francisco a esta nación macondiana en donde la dura realidad supera la ficción. Bienvenido a esta Colombia en donde abundan los políticos oportunistas que querrán manosearlo indecorosamente, como también millones de devotos que creen en su humildad y sabiduría.

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