La Luciérnaga “clase Oro”

El Mintic condecora a los directores del programa

Nos volvimos a encontrar, los nuevos y los viejos, los primeros y los actuales miembros (¡y miembras¡) de La Luciérnaga, a propósito de la condecoración que le impuso al programa el Ministro de las Telecomunicaciones, David Luna.

Un honor nada despreciable: la medalla al mérito de las comunicaciones "Manuel Murillo Toro Primera Clase Oro", por su imparcialidad a la hora de informar a los colombianos (aunque algunos entren a discutir el asunto).

Luna era un niño cuando empezó el programa, según dijo. ¡No tanto¡ interrumpió Don Jediondo, que no respeta director ni ministro y a todos joroba por igual. -“Son 25 años de gran periodismo, independencia y responsabilidad, pero lo más importante de humor. Hacer humor es muy complejo, requiere información y capacidad. Es una cosa seria, pero sobre todo brillante. Nosotros creemos que este homenaje es un granito de arena para que continúen en este trabajo maravilloso” agregó el ministro, quien se refirió con agrado a la imitación que hacen de su lenguaje gomelo (“David Moon”) 

Gustavo Gómez, el director hoy del programa, generoso y elogioso con sus antecesores, resultó que también era un niño cuando empezó La Luciérnaga hace 25 años. Lo que me hizo pensar que los únicos viejos éramos Hernán Peláez, Gabriel Muñoz López (el más, con sus 90 años y mucha vitalidad) y yo, quien tuve la dicha de compartir los primeros 10 años de ese espacio, convertido en una institución de la radio.

Gratísimo ver a Gabriel de la Casas, a Fabio Daza y a Maura Achuri. Extrañé a Guillermo Diaz Salamanca y a Claudia Morales. Me emocioné –siempre me pasa- cuando veo a Alexandra Montoya, a quienes los de la época adoptamos como sobrina, después de fracasar en cualquier otro intento.

Le expresé admiración a Jairo Chaparro (nada menos que libretista), cariño a Pascual Gaviria, mis respetos a Mabel Lara (no nos conocíamos “personalmente”). Tengo envidia por el siempre risueño Risa-loca y los excelentes “polilla” (paisano y amigo) y “Alerta” Lozano. Soy devoto de Pedro González, don Jediondo.

Es un riesgo enorme omitir otros nombres, pero aquí me detengo para decirle al Ministro que fue muy merecida la condecoración a “los luciérnagos”, (a ellos, no a mí) conociendo como conozco de la calidad y el profesionalismo de todos.

Me llenó de gozo encontrar bien de salud y siempre lúcido a Hernán Peláez, el papá del programa. Y saber que Gustavo Gómez y el nuevo equipo siguen teniendo en alto la bandera de la independencia periodística y el buen humor.

Ministro Luna: gracias por el momento . Y el tintico.

 

 

 

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