-AL AIRE-

El coqueto y descabezado coronel Pinzón,

pinzon

Antes de ser descabezado como comandante de la policía Huila, el coronel Oscar Pinzón había perdido la cabeza por la patrullera Ana Milena Cruz, a quien pretendió y presionó, al parecer sin resultados.

Como en la vieja canción (que cantan Julio Iglesias y antes Danny Daniel) “por el amor de una mujer jugué con fuego sin saber que era yo quien se quemaba…”.

El caso ha causado tristeza en el Huila porque Pinzón era un buen policía, con resultados efectivos en sus responsabilidades profesionales, aunque descachado en cuestiones de amor. O quizá solo sexo.

Quienes lo trataron siempre lo vieron como un hombre afable, servicial, con la ayuda de dos distintivos: su calvicie prematura y una sonrisa de oreja a oreja.

En encuesta que hicimos en el Sistema AS, quienes responden consideran a la patrullera Ana Milena Cruz como una mujer valiente. Una porción menor la califica de oportunista y otra piensa que es “calculadora”. Algunas señoras sugieren que es “provocadora” (por la pinta de las fotos).

Pero todos coinciden en el manejo abusivo y absurdo del flamante coronel en sus pretensiones de conquistar a la patrullera, dejando huella a cada paso, como esos delincuentes principiantes que –por lo mismo- caían en las manos policiales.

O actuó como un hombre enamorado, sin medir las consecuencias. O se creyó el cuento de que su poder superior sobre la subalterna le permitía mantener la embestida amorosa por tiempo indefinido (un año, quizá dos, según dicen).

Si perdió la cabeza, merecido que lo descabecen. Si estuvo enamorado, el país lo está viendo como un tonto. Si ella fue muy digna, que la llamen valiente. Si construyó una celada, allá ella con su juego porque Pinzón cayó redondo.

En estos tiempos, no se perdona el acoso sexual. Y menos de funcionarios del Estado. Y mucho menos en la fuerza pública. Los colectivos de mujeres quieren ver al coronel Pinzón quemarse en la hoguera pública.

Pin It