-AL AIRE-

Los diputados se encadenan

Decía López Michelsen que en este país nadie escucha si se golpea la puerta en forma normal. Hay que hacerlo con aldabonazos. Si las cosas salen como lo tienen planeado, esta mañana de miércoles los diputados del Huila sesionarán en la plaza de Bolívar, encadenados, al aire libre, para llamar la atención nacional sobre nuestra situación.

 Sandra Hernández, la presidenta, y José Eustacio Rivera, encabezan la inusual protesta, después de años de diplomacia a punta de achiras y cholupa –como dice Orlando Mosquera- sin resultados positivos ante el infame centralismo gubernamental y el desprecio constante del presidente Santos.

 Políticamente el Huila es peso mosca en el país y digno de risa en Palacio. El gobernador es figura decorativa, incluyendo la tal presidencia de departamentos, que asumió para reemplazar a su amigo Plinio Olano, en la cárcel, investigado por concierto para delinquir, cohecho, tráfico de influencias y lavado de activos.

 Zongo le dió a Borondongo

 No podíamos estar peor, por la desidia del gobierno nacional y la corrupción regional. La empresa Aliadas contrata la ampliación de nuestras vías y después de varios muertos en Pericongo y el cierre de ese paso, el Ministro Cardona viene a rasgarse las vestiduras y simula sorpresa frente a la inoperancia de la concesión.

 Todos los estamentos oficiales conocían sobre la inminencia de un desastre pero nadie hizo nada. El ministro le echó la culpa a Aliadas, ésta a los bancos, los bancos a Odebrecht. Y en el Huila, el gobernador se lava las manos, desempolva unas cartas tímidas que dejó como constancia, en tanto que los alcaldes de Timaná y la zona dicen no tener forma.

 Como en la canción, Zongo le dio a Borondongo/ Borondongo le dio a Bernabé/ Bernabé le pegó a Muchilanga/ le echó burundanga (burundana, canta Celia Cruz).

 Nuestra forma de ser

La Asamblea ha decidido, entonces, despertarse de la larga siesta, que comparte con el gobernador del Huila. El funcionario los consiente y la corporación lo adula. Y así, en ese arrunche, los ciudadanos hemos perdido de vista a quienes, por obligación, deben hacer control político.

Que se encadenen en la plaza de Bolivar está bien. Que se paren en la cabeza sería bueno. Que dejen de posar orgullosos y sonrientes con los ministros y funcionarios que nos engañan. Que hagan algo serio, mientras Carlos Julio González persigue todo un día al actor Hugh Jackman en busca de un abrazo, con su respectiva foto para el recuerdo personal.

 La reina del Huila

 Quizá esa forma de ser nuestra, hace que un jurado complaciente haya elegido a una “buena niña” como la reina a Cartagena, sin las condiciones “reales” para lucirse en el certamen.

 Que si la operan, que si la educan, que si le hacen los tales fogueos periodísticos, que si tantas cosas, pero estamos lejos de lucirnos. Lo sabe Rocío Luna, que se engaña o nos engaña.  

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