-AL AIRE-

Una invasión consentida y engordada

Una invasión consentida y engordada

Cinco familias “se asentaron” cómodamente en el predio Loma de San Pedro que no era de su propiedad en el barrio Galindo de Neiva y a partir de ahí empezó una invasión que se volvió multitud, consentida por la negligencia oficial.

Corrían los últimos meses de la alcaldía de Pedro Suárez, que –como corresponde a su estilo pasivo y politiquero- no consideró conveniente hacer respetar la propiedad privada. Al despedirse de su mandato ya había más de 200 familias que le prometieron votar por él en sus próximas aspiraciones.

Llegó el alcalde Lara Sánchez y encargó a su secretario de gobierno de entonces, Alfredo Vargas Ortíz, que acatara órdenes judiciales que determinaban el desalojo. Vargas se asomó al caso que consideró muy peliagudo y experto en gambetas esquivó al jefe y a la justicia. Como Lara no tiene carácter para exigirle a sus subalternos, lo nombró secretario de educación.

El juzgado tercero administrativo oral de Neiva (la titular es Lina Marcela Cleves Roa) citó a su despacho al alcalde una primera vez, pero éste eludió –con distintas excusas- la comparecencia. La segunda y bajo amenaza debió poner la cara. Obviamente dijo que le había ordenado a Vargas, quien ahora andaba en otros menesteres.

A estas alturas del tierrero legal, el lote alberga a más de mil familias, con unas autoridades locales, los temibles “tierreros”, sujetos -6 ó 7- dedicados a la usurpación de bienes y la venta de lotes a familias pobres, desterradas o simplemente oportunistas.

Lara también entró en el juego de la laxitud. Y su nuevo secretario de gobierno, Hugo Alberto Llanos, se ha declarado impedido por su silla de ruedas para visitar el sitio o proceder al desalojo.

Tengo información que algunos líderes de la invasión (tierreros) han sido nombrados en puestos de la administración y hasta la gerente de Empresas Públicas se ha ido a tomar “unas polas” amistosamente con los invasores. Para calmar la sed o los ánimos. Creyendo, como lo hizo el alcalde Suárez, que ahí se pueden cultivar unos votos.

La juez precisa que “el Municipio no realizó las gestiones necesarias para que el asentamiento y/o invasión ilegal se extendiera”. Le pidió a Lara y a Llanos que cumplan con la orden de desalojo porque “si bien las actuaciones preparatorias son complejas, éstas no pueden extenderse en el tiempo a tal punto que se siga postergando indefinidamente el cumplimiento concreto de la orden primigenia”.

Como diría mi amigo Guillermo Diaz Salamanca, yo me pregunto a mí mismo qué pasará. Y mí mismo responde que nada. Esta alcaldía es tan “blandita”, casi gelatinosa, que ahí siguen abiertos y sin licencia “Tilín-tilín”, “La Vaca” y otros negocios que funcionan sin autorización por la calle 8, en el oriente de Neiva.

Si le han tenido miedo a asuntos aparentemente tan sencillos, terror deben tenerle a los tierreros, cada día con más poder de toda clase. Y a esas cirugías no se le mide el alcalde.

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