-AL AIRE-

Malabarismo en el caso del estadio Plazas Alcid

Malabarismo en el caso del estadio Plazas Alcid

En mala hora nombraron al viceministro del interior, Héctor Olimpo Espinosa Oliver, para dirimir responsabilidades administrativas y salidas en el caso del estadio Plazas Alcid, tras cuatro muertos en el derrumbe parcial de unas graderías.

Espinosa es fundamentalmente un político (fue alcalde de Sincé), hijo de “el bayo” Espinosa (por el color de la piel), una familia liberal con amplio poder y varias alcaldías en el departamento de Sucre, impuesto por el presidente Santos y apadrinado por César Gaviria, el jefe del liberalismo.

Llegó al puesto con la clara intención de hacer elegir a su hermana Karina Representante a la Cámara, pero el Consejo Electoral revocó la inscripción por la inhabilidad evidente.

“El bayito” Espinosa, alcalde ad hoc porque Lara Sánchez se declaró impedido para continuar con los procesos, después de entregarle más de $7 mil millones al contratista, asumió el asunto hace seis meses, ha escuchado todas las partes. Y pienso que –como buen político- quiere dejar a todos contentos.

Espinosa me dijo (en el Sistema AS) que la comunidad espera sanciones para el contratista por los errores que se cometieron, que se garantice la continuidad de la construcción y que se propicie un blindaje jurídico a futuro.

¿Una accion de malabarismo?, le pregunté.

-Hace parte de la labor que hay que hacer. Si el malabarismo como usted lo plantea no nos da la posibilidad de cumplir con esos tres requisitos, tendremos que privilegiar uno o dos.

El viceministro camina como gato sigiloso y astuto, pensando más que en el estadio en no meterse en problemas legales, “en líos eternos que podrían acompañarnos 13 o 14 años”.

Así las cosas –colegí del diálogo de media hora- Espinosa trata de entender la posición del ex alcalde Pedro Suárez. Se apoya en el jurídico de la alcaldía, que obviamente defiende a Lara su jefe. Quiere sancionar a los contratistas pero no al punto de no permitirles continuar la obra.

Desea acertar pero sin dejar enemigos legales o políticos. Pretende unas decisiones salomónicas porque, en su concepto, no todo es blanco y negro “sumado a los niveles de incertidumbre jurídica y legal”.

Espinosa teme que sus abogados y asesores le avalen algo y mañana un órgano de control o un juez tengan un criterio diferente.

Revisando archivos, es el mismo discurso que pronunció cuando asumió la responsabilidad (están grabadas sus palabras): -Los pasos que demos los daremos con certeza. Cualquier decisión tomada a la carrera, a la ligera, puede no estar blindada jurídicamente. Hay abogados que tienen especiales habilidades para buscarle la caída a las decisiones.

Me temo que este gato no busca las ratas. Sólamente está jugando a lucirse, incluyendo algunas contorsiones. Espinosa dice que cuando se tiene experiencia, también se tienen los mayores niveles de precaución. Y su mayor deseo es que “la comunidad quede a gusto”. ¡Y todas las partes¡ agrego yo, menos, obviamente, las familias de los obreros muertos en el estadio.

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