-AL AIRE-

La desfachatez de Cielo González

La desfachatez de Cielo González

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Fue la tía Elisa quien me llamó el domingo anterior día de elecciones, a punto de infarto, con voz entrecortada, agonizante, como si el ganador fuera Petro, ella que es tan uribista. Debí poner mi voz por encima de la suya para pedirle que controlara la respiración, sin saber el porqué de su agobio.

-Es que acabo de escuchar a la muy bribona decir que el robo que le hizo su marido a la alimentación de los niños es una cuestión empresarial, un lío jurídico “que le puede pasar a cualquiera”.

Recobrando el aliento y la calma, la saqué del trance y la angustia, normal en una mujer tan visceral, nunca tan histérica como Claudia López y muy lejos de sus gustos, porque la tía Elisa no tiene marido pero se ha dado vueltas internacionales con los novios.

Me lo explicó todo. Cielo González, la exgobernadora, fue a votar por Vargas Lleras (era su jefe de campaña en el Huila) y un reportero de Nación TV le preguntó sobre su marido, Germán Trujillo, que tiene casa por cárcel después de una fuga de varios meses, por atracar las arcas del departamento de Santander, lo mismo que ha hecho por décadas en el Huila y el surcolombiano.

Cielo –la muy sinvergüenza, gritó al teléfono la tía, resollando- dijo sandeces de este tamaño: que en Colombia hay división de poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Que una cosa no tiene que ver con la otra, que por fortuna existe el estado social de derecho, que su marido saldrá airoso y que en el poder judicial todo se arregla.

-¡No creo que haya dicho eso¡ corté a la tía.

–Pero lo dio a entender, me explicó. Cielo sostuvo que “eso le pasa a cualquiera”, como si todos fuéramos corruptos, como si atracar a los niños y robarse sus alimentos fuera asunto común y corriente.

-Dijo Cielo que tiene la conciencia tranquila, volvió a arremeter la tía, tierna con la familia, energúmena con los corruptos:

-Claro que la muy conchuda siempre han actuado con cinismo en el atraco descarado al Huila. Ya no les importa el desprestigio ni la fama de bandidos. Su verdad y realidad es el hurto de toneladas de dinero.

Esperemos que los organismos de control, las autoridades, hagan algo, le insinúo, pero su respuesta fue otro alarido: -No sea insulso mijo que usted ya está muy viejo y cascado. El alcahuete está entrenado para siempre mirar el techo.

La tía no para: -Yo siempre le he dicho que las mujeres son más osadas para el pecado y el delito y que Dios nos perdone. –En esa familia nadie se salva. Mire usted a Carlos Julio, el gobernador, con su palabra moraliza pero con su conducta corrompe.

La avalancha informativa electoral opacó la importancia de esta nota, por el cinismo, la desfachatez, el descaro de la González Villa. Pero la tía Elisa, pensionada y obsesiva, la rescató de la basura (la grabación)

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