-AL AIRE-

La reaparición de Armando Ariza

La reaparición de Armando Ariza

La última vez que lo vimos en fotos fue en los estrados judiciales antes de ser condenado por el saqueo a la Caja de Compensación Familiar. En una de esas audiencias o previa a ella, un muchacho altanero intentó golpear a un periodista que le tomaba fotos a su padre delincuente.

Ese joven, Diego Armando Ariza, se acaba de casar en una suntuosa ceremonia en Sopó, en finca privada, que –supongo- es la mansión que tiene por cárcel el hombre que por una veintena de años se robó los dineros de la salud de Comfamiliar.

La fiesta, como tenía que ser por la calidad de los protagonistas, incluyó carros, vestidos y escenarios tipo Al Capone, el famoso gánster de los años 20 y 30.

“Diego Armando Sinatra”

Diego y Natalia se bajaron de un carro rojo antiguo, parecido al vehículo negro que usaba Al Capone, según las películas. Los invitados, muchos socios y testaferros del padre del novio, se apayasaron para quedar bien con el patrón.

De manera absurda, le pusieron trajes de la época a varios perros (de cuatro patas) que desfilaron como pajecitos. Algunas señoras estaban sobrecargadas de pintura y todas enjaezadas con joyas y cadenas que hacían temer por su equilibrio.

Diego decidió dejarle a su padre el papel de Scarface (no tiene la cara cortada sino atravesada por las secuelas de una viruela corrosiva) y él optó por suponerse Frank Sinatra y hacer el papel ridículo de cantar New York, New York en inglés, obviamente doblando la canción.

Los invitados

Frank Corredor (el nuevo y falso embajador de la India), el padrino de la boda, presunto mandadero de Ariza (son socios del hotel del desierto de La Tatacoa?) publicó muchas fotos en redes sociales.

Gracias a él supimos que estuvieron Nohora de Leguízamo y Jairo su esposo. También el abogado Jesus Antonio Marín, Jaime Navarro, Edgar Perdomo y el esteticista Cristian Zamora, entre otros.

Para toda la vida

Las alboradas con derroche de pólvora que se organizan en algunos pueblos del Huila resultan “una pichurria” frente al espectáculo pirotécnico en el matrimonio del hijo de Ariza.

Los novios proclamaron su unión para toda la vida, en aviso gigante que se veía a kilómetros de distancia. Quizá lo hacían para sepultar la pantomima que resultó la boda de Luisa Ariza y Kike Díaz, que no alcanzó a durar un año y fue el mayor derroche de que se tenga noticia en el Huila.

Ese matrimonio en Cartagena, en el Centro de Convenciones, fue la antesala del derrumbe de Ariza, que ya se veía venir por las investigaciones que hacía la Fiscalía.

Las fotos de la mujer de Frank Corredor

Le he pedido a un siquiatra que diagnostique la personalidad de Corredor –y quizá sus manías- por la continua publicación de fotos sensuales de su mujer en redes sociales. Ese gusto, esa forma de exhibir y mostrar a su esposa, debe tener un nombre especial. Y como hacerlo se vuelve obsesión, también la mostró insinuante, provocadora, en el carro rojo del Sinatra criollo.

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