-AL AIRE-

Magistrado Enrique Dussán: “Buscamos cero tolerancia a la corrupción”

Magistrado Enrique Dussán: “Buscamos cero tolerancia a la corrupción”

Se hizo magistrado cuando tenía 31 años, el más joven de Colombia en su momento. Hoy anda por los 59 y su ejercicio recto le permite recibir el respeto general, incluyendo el de sus compañeros. Por eso es el presidente del Tribunal Administrativo del Huila.

Estos Dussán son hijos (once) de Alfonso y María del Rosario Cabrera. Son primos de Jaime, Miller, Edgar y 15 hermanos hijos de Patrocinio y Abigail Calderón (que todavia los regaña a sus 93 años).

¡Y qué distintos son unos Dussan de otros¡.

-Algunos dicen que ellos son las ovejas negras, pero no es así, comenta Enrique y sonríe bien intencionado. Yo admiro a mis primos por su tenacidad, porque ellos también son una familia muy numerosa, todos echados para adelante, bien formados.

A pesar de la diferencia de edades, somos muy cercanos, nos saludamos con mucho cariño, políticamente estamos en corrientes diferentes, pero eso en nada afecta la familiaridad.

¿Los hijos de don Alfonso son más goditos y los de don Patrocinio más de izquierda?

Así es. Indudablemente son formaciones intelectuales. Recordemos la revolución del 68 en París, eso repercutió en Colombia, en la educación del país. En ese entonces mis primos estaban en bachillerato y algunos ya ingresaban a la universidad. Hay que entenderlo culturalmente desde esa perspectiva.

Los Dussán Cabrera (otro día hablamos de los Dussán Calderón) son especialmente unidos y llegan “en masa” a matrimonios, bautismos y tambén condolencias. Se reúnen hermanos, hijos, nueras, nietos cada año y obviamente deben alquilar hoteles o fincas. No saben lo que es pelearse entre ellos.

Enrique está casado con Magnolia Zuluaga García hace 31 años.

-Tenemos tres hijos, Juan José, quien ya nos dio una nieta que se llama Julieta. La segunda fue una niña que se nos murió por una cardiopatía a los 13 días de nacida. Alejandra del Mar es una niña hermosa, trabaja actualmente en Bogotá, es economista; y la última niña, también bella, Diana Lorena, está estudiando derecho en la Universidad del Rosario.

Vivimos en función de ellos, son nuestro objetivo central, estamos pendientes de ellos no sólo en su salud física, sino también en su salud mental y espiritual.

Somos padres dedicados, adicionalmente nos cuidamos mutuamente, vivimos en nuestra casa, no hemos tenido mayores inconvenientes, los problemas normales de toda pareja y nos entendemos bien en todo sentido.

-Por temperamento, por crianza y por aprendizaje, hemos desarrollado una capacidad de autoaprendizaje, de disciplina, de buscar que la vida sea la mejor actuando correctamente, de tal manera que esa es la cotidianidad nuestra.

Hablando de sus hermanos, Rita es la más pequeña. Y en orden ascendente siguen: Rosalía, que es médico. Después Enrique, Alba Rosario (trabajadora social) Rodrigo (docente ya pensionado), Angel Esteban (administrador de empresas), Alfonso (médico), Paco y Jairo (ya fallecidos), Fernando y Ligorio Antonio Dussán (ingeniero agrónomo), el mayor.

Don Alfonso murió a los 95 años. Su madre teniendo 90.

-Era una pareja muy bien formada, educada religiosamente, nos educaron a la usanza antigua y pobremente nos formaron a todos hasta el nivel profesional.

A su esfuerzo se sumaron mis hermanos. Yo diría que hicieron una especie de escalera, el mayor ayudaba al siguiente. Yo por ser el menor fui el más beneficiado porque me debo a todos, no solamente a mis hermanos mayores sino también a mis dos hermanas. Tengo un agradecimiento con todos ellos, soy producto de todos mis hermanos.

La salud de la justicia y la corrupción.

¿Cómo es la pirámide de la justicia local?

Tenemos tres tribunales: el Superior que es de la justicia ordinaria, luego siguen los jueces del circuito, que son cuatro en el Huila: Neiva, La Plata Garzón y Pitalito. Siguen los jueces municipales o promiscuos o de competencias múltiples.

En el Tribunal Contencioso Administrativo y los Jueces del Circuito, en el Huila tenemos solo uno donde hay 6 magistrados, 9 Jueces; y la Sala Disciplinaria que disciplina a los Jueces y a los abogados. Esos son las tres jurisdicciones.

¿Cuál es la más atareada?

Todas. Nuestros jueces y magistrados, cada uno tiene alrededor de 4.000 procesos.

¿Entonces los jueces no son simples burócratas?

Nunca. Y menos hoy en día cuando la justicia es oral, entonces el juez es el que tiene que definir en audiencia pública los casos, delante de las partes, delante del abogado, delante de la sociedad.

¿A riesgo de que si no lo hace bien se desprestigia?

Indudablemente y por eso es el stress, porque usted tiene que resolver el caso ahí mismo, los abogados alegan y se debe resolver o emitir el fallo y eso genera estrés, pues en dos horas no es tan fácil.

Además los jueces penales, cuando restringen la libertad lo hacen generalmente en horas de la noche, el juez de conocimiento lo tiene que resolver a las 2 o 3 de la mañana, porque ya se están venciendo las 36 horas y hay que definirle la situación a la persona, tienen mucho trabajo.

La salud de la justicia en el Huila ¿cómo la cataloga?

En términos generales es sana, el Huila ha tenido la ventaja de que nuestros jueces, nuestros empleados son sanos; el huilense por naturaleza es sano. Hay excepciones, no falta el juez o el empleado que tiene su investigación disciplinaria o penal; pero el 99% de todos ellos son sanos, son honestos, son correctos y si hay alguno que no… le pido a la comunidad que lo denuncie, no toleramos en absoluto la corrupción, en eso tenemos un gran empeño.

En estos momentos estamos colocando avisos, invitando a denunciar si se conoce un caso de corrupción, desde el magistrado, el juez, el empleado que sea, que lo denuncien. Tenemos el propósito de llegar a cero tolerancia de la corrupción en Colombia.

¿Admite haberse equivocado en alguno de sus fallos?

Hace rato, uno 20 años tal vez, cuando no había internet desarrollado, tuvimos un caso donde a los 8 días nos dimos cuenta que hacía poco tiempo la norma que aplicamos ya no estaba vigente. No pudimos revertir porque ya estaba ejecutoriada la sentencia, pero el afectado tenía un recurso extraordinario para apelar.

De resto yo duermo tranquilo, mi trabajo lo hago a conciencia, aplicando la norma que conozco, busco toda la jurisprudencia que me sea posible, procuro estar al día de lo que hace el Consejo de Estado. Claro, la información que se encuentra hoy es bárbara, pero procuro estar al día con ella para aplicar la norma que corresponda.

¿Existen indefiniciones en su alma?

No, los jueces tomamos decisiones, no podemos ser indecisos; claro, antes de tomar decisiones tenemos mucha ambivalencia pero en un momento determinado debemos tomar la decisión y así lo hacemos, pensando que estamos tomando la mejor decisión.

Yo he sido docente, creé el módulo de ética judicial para los jueces, tenemos unos principios, unos valores y apelamos a ellos para tomar una decisión cuando tenemos mucha incertidumbre.

Los inicios del jurista

El magistrado Dussán Cabrera terminó su carrera de abogado en la Universidad de Caldas en Manizales. Su trabajo de grado, “Acuerdos de Integración en América Latina”, le marcó el desarrollo de profundos estudios sobre la región.

Lo nombraron Juez Civil Municipal de Gigante Huila. Después director de la Oficina de Trabajo del Ministerio del ramo (4 años). Se presentó a los concursos de la rama judicial y se convirtió en magistrado en agosto de 1990. Desde entonces es magistrado del Tribunal Superior del Huila.

¿Eterno magistrado?

Soy de los antiguos, pero no de los viejos.

¿Cómo ha permanecido ahí tanto tiempo?

Estos cargos son por concurso de méritos, hoy en días son bastante exigentes. Quien pretende ser juez o magistrado cumple con unos parámetros muy rigurosos, hay que decirlo, no es fácil serlo, están ingresando personas con mucha capacidad, exigencia y rigurosidad académica. Lo afirmo porque también soy facilitador de la Escuela Judicial, he elaborado exámenes para esos concursos, he sido examinador.

Pertenecer a la Rama Judicial hoy en día no es fácil, del Tribunal Superior hacia abajo, porque a las altas cortes no se llega por concurso sino por otras instancias, en las que también la academia pesa.

Para nadie es un secreto que la justicia está politizada, ¿hay que meter palanca para mantenerse en el cargo?

No, a nivel del Tribunal Superior Administrativo, no se necesita ninguna palanca, se necesita el mérito y damos fe de eso.

En altos cargos podríamos decir que la política puede jugar, pero es un elemento circunstancial, no exclusivo.

¿Cómo ha sido su experiencia de docente?

Desde el primer día fue docene de la Universidad Cooeprativa. En la Universidad Surcolombiana lo soy desde la creación de la facultad, practicamente soy el único docente que queda desde ese entonces y ahora con la Universidad Navarra.

Me gusta apoyar la academia porque enriquece nuestra cultura. Por eso no me he negado a participar en la creación de estas facultades.

¿Quita tiempo, esfuerzo y no pagan bien?

Así es, se hace más por satisfacción que por remuneración, es parte del crecimiento espiritual, de ayudarle a nuestra huilensidad, a sacar adelante a los muchachos. Yo no la dicto por dictar o por cumplir un horario, sino por convencimiento propio.

La misión de defender al ciudadano

¿Cómo ser magistrado en un departamento tan corrupto?

Nosotros conocemos de las demandas que se instauran contra el Estado, especialmente. Ese control que ejerce la sociedad a través de acciones populares, acciones de cumplimiento, acciones de tutela. No podemos actuar de oficio, todo es a petición de abogados o de los ciudadanos.

Ejercemos con la mayor transparencia y pulcritud que nos es posible, la información es abierta hasta donde la ley lo permite, y estamos empeñados en que cada vez sea más abierta, para que la sociedad ejerza control máximo.

Desde el año antepasado estamos rindiendo cuentas anualmente de lo que hacemos y el mayor empeño que tiene la Jurisdicción Contencioso Administrativa es ser la más transparente, para evitar que pase lo que ya ha sucedido en otros sectores de la justicia. Duele todo lo que ha pasado en la Justicia con esto de la corrupción.

¿Se equivocan demasiado el Estado y sus funcionarios?

El Estado no cumple sus cometidos y en consecuencia la ciudadanía lo demanda. Las cifras de hoy son aterradoras, hay demandas por $200 billones, es decir, el presupuesto de Colombia.

¿Cuáles son los casos más significativos recientes que usted haya enfrentado y dirimido?

Tenemos diversidad de clases. En estos momentos la mayoría de los casos que tenemos son por liquidación de pensiones. El Estado no lo hace bien y los pensionados tienen que demandar; el Estado no trata bien a sus profesores, demandan también porque no les pagan oportunamente las cesantías.

Otro gran cúmulo de demandas que tenemos son de reparación directa, debido a los errores cometidos por el Estado, por ejemplo, las calles tienen huecos, alguien se cae en ellos, se lastiman o se mueren, entonces demandan al Municipio o al Departamento, al dueño de la vía.

Siempre que el Estado cometa una falla es demandable, diría yo que tenemos pocas demandas frente a la cantidad de situaciones que el Estado tiene y en las que no le cumple a sus ciudadanos.

¿Ustedes están ahí como cancerberos del Estado?

Si, nosotros vigilamos al Estado, lo controlamos, hay unas normas de carácter nacional e internacional, que hacen que deba responder, en el acatamiento de las mismas y nuestro propósito y misión es hacer respetar esas normas.

Nota. Me distraje en estos temas jurídicos y legales y no alcancé a incluir su faceta de escritor de cuentos, exitoso y prolífico. La entrevista completa (con video) está en youtube: ArtunduagaNoticias.

Pin It