-AL AIRE-

“El final de Gechem”: comenta Melquisedec Torres

Parece estar llegando a su fin, de la peor manera, la larguísima carrera política del exsenador y exgobernador Jorge Eduardo Gechem Turbay, uno de los grandes caciques electorales del Huila durante por lo menos las recientes tres décadas.

Al lado de José Antonio Gómez Hermida, Hernán Andrade Serrano y Rodrigo Villalba Mosquera, el economista Gechem Turbay ha dominado la escena política del departamento, primero como liberal casi toda la vida y desde el 2010 como miembro del Partido de La U. También alcanzó a hacer parte de otro grupo del que han fallecido Héctor Polanía, Felio Andrade y Jesús Antonio Vargas Valencia, y del que salió por corrupción el tristemente célebre Tito García, el colombiano con la pensión oficial más alta del país. El mismo Gómez Hermida, pese a haber sido condenado por corrupto por la Corte Suprema de Justicia, sigue siendo el jefe indiscutible de un ala del Partido Conservador.

Gechem Turbay, nacido hace 67 años en Baraya, lleva dos derrotas consecutivas en su aspiración de volver al Senado en 2014, y de meterse a la Cámara de Representantes en 2018. Ahora, su destino final político será responder a la Justicia. La Fiscalía le acaba de remitir a la Corte Suprema de Justicia sus investigaciones acerca de presuntos actos de corrupción en el manejo de multimillonarios recursos de los fondos para la paz. Y justamente de la entidad que estuvo dirigiendo su hijo, Carlos Eduardo Gechem, en el gobierno Santos, la Agencia de Desarrollo Rural, donde se manejaban los proyectos productivos para los exguerrilleros de las Farc y las víctimas. Según la Fiscalía, se compraban cupos indicativos a senadores para venderlos y cobrar porcentajes sobre el valor de las obras a ejecutar. Se involucra a Gechem Turbay porque, dice la Fiscalía, otro de los investigados lo mencionan al decir, que él sería una de las personas encargadas de “gestionar los proyectos” o “cupos indicativos” ante la Agencia. Uno de ellos dice que supuestamente le había comprado a Gechem Turbay, un contrato para una asistencia técnica rural de la Agencia y que le entregó 110 millones de pesos para unos cupos. Y aparece el teléfono del entonces senador Gechem.

La larga historia de los Turbay, que comenzó con la gran inmigración turco-libanesa que se asentó en Colombia a principios del siglo XX, siempre ha estado salpicada tanto de poder como de escándalos. Jorge Eduardo, que comenzó su carrera política como concejal de Baraya, luego Diputado y Secretario de Obras Públicas del Huila, en 1982 logra el gran salto al ser electo como Representante a la Cámara. En 1990 asciende al Senado de la República con reelecciones en el 94, 98 y 2002, incluso estando secuestrado. Soportó la tortura de las Farc desde el 20 de febrero de 2002 cuando se ejecutó el más impresionante acto de alias El Paisa, secuestrando el avión de Aires que aterrizó sobre la carretera en Hobo, que hizo literalmente trizas el proceso de paz del Caguán. Tras 6 años de suplicio, lo liberan gracias a gestiones de Piedad Córdoba y Hugo Chávez.

Seguramente si Gechem hubiese renunciado a su vida política, tras ese prolongado cautiverio a manos de las Farc, hoy podría descansar plácidamente. Sin embargo, su condición de animal político lo impulsó a volver a la lucha electoral, a los juegos de poderes, a las intrigas, a las consejas, a los favores, a las vueltas que deben hacer los que como él, tienen verdaderos doctorados en clientelismo. Y por eso hoy la nueva tortura no será la selva sino subir las escalinatas del Palacio de Justicia de Bogotá para enfrentarse a sus nuevos verdugos, los magistrados de la Corte Suprema. Habrá tiempo para evaluar el balance de Gechem Turbay. Por ahora, a seguir su proceso penal.

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