Villa Esperanza, una tragedia anunciada

El fallecimiento de dos personas en la madrugada de hoy es, al parecer, producto de las réplicas que se han presentado en último mes y de algunas filtraciones de agua lluvia. Hace dos años se había advertido del riesgo. Los vecinos estaban solicitando reubicación.

Dos muertos y tres heridos dejaron el desprendimiento de una gruesa roca que se vino sobre un rancho de tablas y latas de zing, en donde residía una humilde familia, en el asentamiento Villa Esperanza, en la Comuna 9, norte de la ciudad de Neiva. El estruendo se escuchó en varios kilómetros a la redonda, lo que alertó a los vecinos de la tragedia.

“De momento, como a las cinco o cinco y media de la mañana hubo una alud de tierra se le vino encima a cuatro o cinco personas que estaban habitando en esa casa. Se escuchó un estruendo durísimo. Yo vivo lejos de aquí, pero como mi abuela vive por aquí cerquita, por eso vine a ver qué había sucedido y a ayudar a remover los escombros”, relató a Jorge Valenzuela, uno de los residentes del sector.

Los vecinos del sector sacaron picas, palas, masetas y otras herramientas para demoler, con sus propias fuerzas, las grandes rocas que se precipitaron sobre una única casa. Dentro de ella habitaban cinco personas, dos de las cuales fallecieron aplastadas por el enorme peso del alud de roca y tierra.

Los fallecidos fueron identificados como Rubiela Cifuentes, de 54 años de edad, y José Yesid Espinosa Cifunetes, de 32, cuyos cuerpos están ya en la morgue de Medicina Legal. En esta tragedia resultaron también heridos una mujer embarazada, identificada como Lina Celena Espinosa, de un mes de gestación; Carlos Téllez, de 22 años; y John Eider Cifuentes, también de 22, este último quien se encuentra gravemente herido en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Hernando Moncaleano Perdomo, de Neiva.

José Miller Herrera Cifuentes, hijo y hermano de los dos fallecidos, confirmó que hace tres años recibió la visita de la Oficina de Gestión de Riesgo de Neiva, entidad que solicitó la reubicación de ésta y varias de las familias que residen en la zona. Sin embargo, ha sido para esta comunidad una lucha infructuosa, pues dicen que ha sido “un debate a oídos sordos”, con la Administración Municipal.

“A mi madre la vinieron a visitar hace tres años los Bomberos, y dijeron que la iban a reubicar. Nunca salió la reubicación. Primero, la peña se partió y mató a mi hermano y a mi mamá. En este momento, mi hermana Celina se encuentra en el Centro de Salud de Granjas y mi otro hermano está entubado en el Hospital”, dijo Herrera Cifuentes.

Tres menores que habitualmente residían en esa casa, por fortuna fueron dejados en casa de otro familiar para que pasaran la noche, de lo contrario la tragedia fuera mayor para esta humilde familia

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