Para mi asombro

Me dice la tía Elisa que nunca había visto semejante estampida de políticos como en las recientes inundaciones en municipios del Huila.

–Atacaron como en un asalto. Llegaron con sus subalternos, entregaron unos mercados, se hicieron tomar fotos, las hicieron publicar para dejar constancia de su solidaridad y se regresaron a sus andanzas.

Dice ella que esta vez fueron muchos, manadas, recuas enteras de congresistas, diputados, concejales y personajillos que incluso echaron discursos pomposos, hinchados de dolor y tristeza frente a la tragedia.

Reapareció Florita (Flora Perdomo), perdida desde el día que la eligieron. Estuvo Alvaro Hernán Prada insultando al presidente Santos. Macías se excusó porque ha pasado de cargar la maleta de Uribe a pasearlo en silla de ruedas, en el post operatorio.

Esperanza Andrade llevó virgencitas y Villalba aportó algunas baterías sanitarias que sobraron de su gobierno. Jaime Felipe Losada se hizo presente con dos lechonas. Y Héctor Javier Osorio, con evidente sobrepeso, fue rescatado del fango antes de llegar a su destino en Campoalegre.

Me abstengo de hablar sobre la larga lista de concejales y lagartos que me suministró la tía, porque ella me dio las señas pero no los nombres.

La tía Elisa me pregunta si los cambios que le han hecho a la Constitución Nacional aumentaron tanto los cuerpos colegiados, porque –según ella- había más políticos que campesinos damnificados. Le explico que estamos a un año de las elecciones de Congreso y unos buscan reelegirse, en tanto que otros preparan sus campañas.

Como la tía Elisa no tiene pelos en la lengua y me resulta confiable, aunque un poco rústica, averiguo por el papel de las autoridades frente al desastre.

-Sabiendo que tu no gustas de Carlos Julio y para tu asombro –contesta la tía- lo han visto trabajando como negro (cada vez más parecido al papá, el viejo paticaliente) y trayendo mucho funcionario encopetado de Bogotá.

Cuenta ella que al gobernador lo han visto “moverse” por los municipios afectados, sin saber si la ayuda es o no efectiva, pero estima que embarrar sus finas botas pantaneras ya es un esfuerzo importante.

En cambio, sigue la tía Elisa, parece que el alcalde Rodrigo Lara no anda por aquí, o está viendo la catástrofe por televisión. O dando instrucciones por twitter, apunta la muy avispada, a propósito de anuncios de la primera autoridad sobre el restablecimiento del servicio de agua.

En fin, pienso que el Huila, sus autoridades, la Cámara de Comercio de Neiva, los medios de comunicación, han reaccionado bien ante la terrible emergencia. Y si el gobierno nacional ha sido tacaño con la ayuda y el gobernador apenas se ha movido, otros paisanos andan poniendo la totuma en Bogotá buscando donativos.

María Paola Mejía, por ejemplo, está liderando el desfile (se realizará el 8 de marzo a las 7pm) #todossomoshuila a través de la Fundación Angelitos de Luz. Y recoge comidas no perecederas en el Centro 93 Bogotá. Allí estaremos con la tía Elisa, que ya me pidió pasaje en un Coomotor, “el que tiene dos pisos”, fue su exigencia.

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