Los cínicos que menciona el Obispo de Neiva

Siguiendo la pista a una alerta del prelado

El Obispo de Neiva, Froilán Casas, no es sólo el pastor de las almas en la región sino un buen escritor, excelente columnista, agradable en la tertulia, magnífico en su labor sacerdotal.

Por eso estoy conmovido ante la alerta lanzada sobre la abundancia de cínicos que detecta su radar benévolo. Si lo percibe su alma noble, debe ser una nube apestosa la que pulula en las cercanías, fantasmas que él puede localizar con los ojos del espíritu.

Consternado por el diagnóstico, me propongo ayudar en las pesquisas (delatar si es posible) porque –estoy de acuerdo con el Obispo- en que hay que desenmascarar al cínico, so pena de ser víctima inocente de sus garras crueles y criminales.

Las palabras del más alto jerarca de la iglesia católica huilense deben retumbar como truenos en el corazón opita: -El rostro y sobre todo los ojos reflejan la actitud del alma. No se fíe de las palabras del cínico, él emplea todas las baterías para lograr sus objetivos, si tiene que vender a su propia madre, no tiene ningún   reato de conciencia. ¡Qué persona tan peligrosa!

¿Se refiere, su excelencia, a un funcionario de la gobernación de apellido Saavedra cuando dice que tiene una mirada malvada, depravada? O quizá es Wilmar Elí Charry, de HJKK, el hijo del brujo?

¿Habla usted del alcalde de Neiva, Lara Sánchez, cuando afirma que el cínico es una persona incongruente: dice una cosa y la contradice con su conducta? (Me refiero –yo, no el obispo- al embustero discurso anticorrupción de campaña, frente a la realidad del ejercicio).

¿Estamos pensando en Cielo Ortíz, la gerente de las Empresas Públicas, cuando dice que el cínico es descaradamente “gracioso”, como dice la sabiduría popular: tras de ladrón, bufón?  Es decir, según sus sabias palabras, hace de la gravedad de la falta una payasada. El cínico sabe manejar el escenario, al son que le tocan baila: sabe perfectamente para dónde va.

¿Corresponde a Julio César Triana esta definición? : “El cínico tiene comportamientos perrunos: la necesidad tiene cara de perro. Se postra y se humilla cuando le conviene”.

Monseñor, tengo la certeza de que nunca usted revelará nombre alguno, por su cortesía exquisita, pero me atrevo a mirar el despacho de la gobernación cuando usted afirma que el cínico es un desvergonzado, que descaradamente tiene una conducta inmoral pero hace alarde de moralidad y se presenta como adalid de la honestidad.

¿En qué políticos estará pensando (quizá algún alcalde) cuando sostiene que el cínico mañana será víctima de su propio invento: alguien, el que menos se lo imagina resultará más cínico que su “maestro”?

Señor Obispo: con todo respeto: sígame dando ideas, que yo sigo investigando. Por fortuna, la gente que juega con fuego siempre está muy segura, olvida el peligro y algún día se quema.

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