El gobernador sin-vergüenza

Cómo se roban descaradamente el dinero público en el Huila

La falta de autoridad del gobernador Carlos Julio González se evidencia en toda su administración repleta de buenas maneras pero ineficaz, con nombramientos sospechosos y acciones de incierta honradez.

Sin embargo, el Huila tolera indiferente su administración con visos de corrupción, como fue permisivo con su hermana Cielo González y durante más de 20 años con Armando Ariza en Comfamiliar. Todos sabían del saqueo pero pudo más el carácter pusilánime y apocado que la defensa de lo público.

La desvergüenza es protuberante en el caso de las obras incumplidas para la rehabilitación de las vías Neiva-Tello-Baraya y Neiva Palermo, no sólo porque el contratista incumplido se echó al bolsillo el jugoso anticipo de un contrato (5 mil 900 millones de pesos) sino porque la administración González Villa insiste en mantenerlo, aunque se comprueba que es incompetente.

Fuentes de mucho crédito (en el papel todo se puede disfrazar) me dicen que detrás del contrato está Jaime Saavedra, hermano de Armando, jefe de planeación departamental, hombre de confianza –para todos los efectos, incluyendo los inconfensables- de los hermanos González. No sobra recordar que lo han trasteado como alto funcionario en todos sus gobiernos (alcaldía y gobernación de Cielo, gobernación de Carlos Julio).

Saavedra y su familia no ocultan intereses económicos en la contratación oficial, desde la alimentación, hasta las obras públicas, pasando por la interventoría de cuanto andén se pretenda construir. Y el comentario generalizado es que actúan con los González como hermanos que se apoyan.

Desenfundado sus herramientas de sicólogo clínico y político farsante, el gobernador le dijo a diputados y dirigentes cívicos que de no ser el mandatario se hubiese montado en una chiva para acompañar a quienes vinieron a Neiva a protestar.

Falso. Carlos Julio se está valiendo de todas las artimañas, incluyendo el apoyo de estafetas como Orlando Ibagón y áulicos consagrados de la talla de Luis Alfredo Gómez (conocido como “tripa de pollo”, no se porqué) para no caducar el contrato, darle largas al asunto y que el contratista –sus amigos- reciban finalmente los $15 mil millones aprobados. Y de pronto más, alguna adición, como suele ocurrir.

Destaco el valor civil del diputado Alfadil Ortigoza, quien promovió el debate en la Asamblea departamental. Y del ingeniero Alfonso Casas (sin pelos en la lengua pero con documentos en mano) , quien técnicamente ha sustentado las fallas y el abuso. Valeroso el personero de Palermo, quien denuncia que el mal estado de la vía ha causado accidentes, con muertos y heridos, como consecuencia del incumplimiento.

Habrá tiempo, más adelante, para hablar de los interventores “chimbos” que pululan en el departamento y el país, entre ellos los de la firma “Creer en lo nuestro” (bonito nombre para embaucar y saquear), detrás del contrato en referencia, donde ellos se cargan más de mil millones de pesos, por cohonestar con este atraco a las gentes del norte del Huila. 

 

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