Jesús Oviedo, “el Ardila Lulle del Huila”, publica guía para alcanzar los sueños

“El camino de la grandeza”, todo un acontecimiento regional.

Don Jesús Oviedo Pérez tiene periódico (La Nación), televisión, universidad y varias empresas exitosas. Es presidente del Club Campestre y lidera muchas causas sociales, que lo han convertido en un personaje altruista, apreciado y respetado en la región.

A su poder económico le agrega generosidad (no hay personaje huilense que no haya sido agasajado en grande). Y su periódico premia anualmente a los mejores deportistas y celebra con bombos y platillos –también anualmente- una fiesta del periodista y la cultura.

Con cariño, en círculos sociales se habla del señor Oviedo como “el Ardila Lulle del Huila”, comparando la larga vocación de trabajo y servicio de los dos empresarios. Ejecutivos de Ardila fueron –al retirarse- asesores de Oviedo, quien tiene en Ardila un modelo a seguir.

Oviedo Pérez le ha sacado tiempo en los últimos años a enseñar, a mostrar cómo se logran objetivos, a que los huilenses piensen más en grande. Este jueves entrega otro libro, ‘El camino hacia la grandeza’, prologado por el obispo Froilán Casas, convertido en el mejor y más leído columnista del Huila, con una pluma brillante, sencilla, de luz espiritual  y también valiente por la forma como enfrenta algunos vicios y costumbres locales.

Me inspiré –dice Oviedo- en todo el proceso que tenemos que llevar desde que nacemos hasta que morimos. Cómo tenemos que comportarnos en la parte personal, familiar, profesional para llegar a esa grandeza. Para llegar a ser grande uno tiene que recorrer un camino, algo elemental, es el proceso natural de la vida”,

-“El camino hacia la grandeza comienza a forjarse cuando cada uno de nosotros precisa en su mente alcanzar sueños y metas en grande. Para conseguirlos tenemos que ser específicos y realistas. Dijo alguna vez el filósofo chino Lao Tsé: “Un viaje de mil millas comienza con un solo paso”.

Una pequeña muestra 

-Para alcanzar la grandeza, aparte de un ideal, cada uno de nosotros debe encontrar el sentido a la vida en general y a cada una de nuestras acciones, en particular.

Jesucristo, Edinson, Gandhi, la madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Miguel Ángel, Sócrates y muchísimas personas que entregaron su vida a una causa grande, le dieron prioridad a un ideal altruista, a una empresa de dimensión mundial, por encima de la fama, de la riqueza y del poder. Se comprometieron con la grandeza personal, para promover la grandeza de la humanidad.

Veamos la realidad y reflexionemos: el macrocosmo está en marcha y evolución hacia niveles superiores y el microcosmos se mueve también sin cesar hacia lo óptimo.

Por nuestro origen, dones y futuro, cada uno de nosotros está llamado a construir una vida de plenitud y de grandeza. Es deber de cada uno hacerlo por sí mismo.

Todos tenemos una vocación, una misión o llamado concreto en la vida que debemos cumplir. En ese aspecto somos irremplazables, así como somos irrepetibles, por naturaleza. Al olvidar esta verdad dejamos pasar la vida sin cumplir nuestro mayor anhelo o nos dejamos arrastrar por ella, sin horizonte y sin responsabilidad.

 

 

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