La tía Elisa, aquí reportando

Me dice la tía Elisa que viajar al sur se ha vuelto un peligro y deplora la muerte de Eduard Gutiérrez, como la de un familiar. Aficionada al fútbol, asume que todos esos muchachos del Atlético Huila son sus sobrinos.

Tiene una estadística dolorosa de los tantos accidentes que han ocurrido en los últimos meses en la vía Neiva-Pitalito.Y me pregunta si la suegra de Jorge Fernando Perdomo también murió en esa carretera. Tras lamentarlo, le explico que la señora Cecilia Vega de Vega falleció de muerte natural y deja una profunda huella de amor por su tierra y formó una familia respetada y brillante.

Hablando de temas dolorosos, me pide que le exprese a Marcela –mi señora- el profundo pesar por la muerte de su padre, don Hernán Bobadilla, ocurrida el fin de semana anterior, tan súbita como devastadora para la familia.

Insiste la tía en los cuidados para desplazarse al sur por tantos accidentes. Y me recomienda “ojo con Pitalito” por temas de inseguridad.

Entonces la tranquilizo. Si bien es cierto que sus autoridades no han podido ganarle la batalla al raponazo, todos los demás indicadores son favorables y determinan una notoria reducción del delito. Los homicidios han bajado 25%, la extorsión el 118%, el secuestro 50% y en altas proporciones el robo a residencias, automotores y motos. También las lesiones personales y la piratería terrestre.

En la alcaldía de Pitalito me informan que se proyecta pasar de 5 a 10 cuadrantes para una mejor reacción de la policía, la construcción de un nuevo comando, la dotación de más vehículos a los organismos de seguridad, un CAI móvil y otros esfuerzos técnicos.

Le sugiero a la tía hablar de política, asunto que suele reunirnos en la conversación.

Empieza, entonces, por recomendarme que no siga denunciando tanta corruptela “porque no pasa nada”. Dice que los delincuentes comunes deben ser problema de la policía y los de cuello blanco de la fiscalía, la procuraduría y la contraloría. Pero que aquí no existen.

-Mire usted cuántos políticos y gobernantes se han vuelto millonarios saqueando el departamento, sin consecuencias. Los periodistas hablan, denuncian y gritan pero los organismos de control miran hacia otro lado. Bien pudieran investigar “de oficio” con todas sus columnas (explica) pero prefieren la complicidad.

Y sube el tono:

-Usted puede decirle sinvergüenza al gobernador González Villa y efectivamente no tiene vergüenza para responder, como tampoco para el contubernio de la alimentación escolar que con descaro quedó “en familia”. Puede decir que Pedro Suárez y Lara Sánchez son responsables del desastre del Estadio (y obviamente sus compinches, contratistas e interventores ladrones)  pero siguen de largo. Todos están confabulando para las siguientes elecciones, incluyendo a Lara que con una mala alcaldía se siente con derecho a imponer senador (a Diego Muñoz).

Le explico que la labor del periodista es defender lo público, por encima de la negligencia oficial y las incomodidades personales.

Y la tía Elisa se ríe burlona, pero dice compasiva: Algún día saldremos del letargo y mandamos al carajo a tanto vagabundo ladrón.

 

 

 

 

 

 

 

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