“Mijo no se venga, no sea güevon”

La tía Elisa viene utilizando la palabra antes que Rigoberto Urán, quien la puso de moda en el pasado Tour de Francia. Ella le dobla en edad y tiene una lengua más larga, al punto de que yo me considero su aprendiz.

Enterada de que volvemos con Huila Stéreo (ella que no se perdía “señora ranchera”) me ha tratado de convencer de lo inoportuno del regreso.

Dice la tía que la situación económica está muy complicada, que la mitad de los socios del Club Campestre están atrasados en la mensualidad. Que muchos padres han pedido plazos para pagar matrículas en La Fragua y el Yumaná. Que algunos ricos ya no prenden el aire acondicionado de sus habitaciones.

Trato de detener su retahíla pero ella no respira: -Que el canal de televisión de Oviedo tambalea, que los periódicos siguen perdiendo plata, que por donde mire hay casas y oficinas para arrendar o vender. Que Unicentro es bellísimo pero está desocupado. Que San Juan Plaza, otro centro comercial, no ha logrado su punto de equilibrio. Y que hasta los agiotistas andan preocupados.

Le respondo paciente que yo soy químicamente optimista y que estoy feliz de hacer periodismo en mi tierra.

-Eso es más terrible, dice la tía, quien vuelve a decirme ¡güevon, póngame cuidado¡.

Y me resume lo que pasa en la política local:

Que el alcalde Lara ataca al Concejo de Neiva porque quieren quedarse con el contrato del alumbrado público, que a su vez él quiere para su amigo Muñoz, a través de la caja mayor, las empresas públicas.

Que el gobernador sigue disfrutando de la “casa rosada”, como llaman ahora su despacho, mientras aumenta el descontento de los alcaldes por falta de apoyo para sus municipios. Parece que Carlos Julio –dice la tia- intenta “palabriar” a todos, y sigue prometiendo como en campaña, buscando apoyo para Julio César Triana a la Cámara, un hombre de su seno.

Me cuenta la tía que medio Huila aspira al Congreso. Y además de los conocidos, habla bien (es tacaña para los elogios) de Robert Cerquera, el primer concejal del Polo en Palermo, un pueblo azul de metileno. Y se declara entre sorprendida y feliz con la candidatura del médico Alfonso Rosero, medico brillante. –El hijo de Poncho y Cidalia Falla, me recuerda, ella que se conoce las historias de todo el mundo (hijo de, casado con, divorciado tantas veces, etc).  

Como siente que la estoy cortando, habla más rápido. -Que la buscó un muchacho de apellido Másmelas (iba con su mamá, la de él) para mostrarle unos papeles que demuestran que la secretaria de hacienda de Neiva camina muy mal.

No que Nayarin Sharay Rojas sea fea, ni rodillijunta, porque bonita sí es, sino que es torcidita. Que les compró una empresa, que los tumbó finalmente, que una vez le llevó dólares. Que si me envía los documentos, que esa muchacha no es confiable y maneja nada menos que la plata del municipio.  

 

 

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