Sobre el notario pistolero

No es la primer vez que el señor Eduardo Fierro Manrique, hoy notario 5 de Neiva, le saca o amenaza con sacarle una pistola a alguien. La señora Yolanda García lo denunció –hace un tiempo- por acoso sexual, cuando ella se desempeñaba como funcionaria de la biblioteca Reyes Echandía.

Esa costumbre de exhibir sus pistolas es bien conocida por mucha gente en el Huila. Al presidente de la Adih, la asociación de maestros del Huila, le mostró también “la herramienta” (un revólver de verdad) en una discusión reciente, que ha merecido amplia difusión en los medios de prensa locales, sin detalles claros –por ahora- del colorido y las razones agrias de la discusión entre ese par de braveros.

Un testigo ocasional me dice que el tono de la disputa se tornó en madrazos de ida y vuelta, entre José Luis Castellanos –sindicalista y provocador profesional- y Fierro, engreído, soberbio, atarbán. El notario se encolerizó hasta el punto de sacar pistola. Y de no ser por una dama que le pidió calmarse (una secretaria?), el episodio habría terminado con un muerto en el despacho. Aunque improbable porque Castellanos salió corriendo del lugar, como alma en pena, y le hubiera ganado los mil metros a Usaín Bolt, en sus mejores tiempos. El presidente de los maestros todavía tiene pesadillas. 

“No sabe manejar sus impulsos”, dice Sonia Inés Vargas, quien ejercía como juez laboral, hasta cuando supe de ella, perseguida profesionalmente por “el loco Fierro, atropellador”, como lo denomina. Me contó la señora Vargas que trató de hacerla sancionar y al no lograrlo se inventó y difundió versiones “desobligantes y difamatorias” contra su ejercicio profesional y su matrimonio. “Fierro tiene problemas de orden siquiátrico”, declaró bajo juramento.

La señora Aura Gutiérrez Duque, quien fue magistrada y colega de Fierro en el Tribunal Superior de Neiva, fue inclemente. Dijo que Fierro es agresivo y con pretensiones de superdotado, que le causaba enorme temor –hasta producirle crisis nerviosa y la caída del cabello-, “que perseguía a quien se le pusiera por delante”.

Otra víctima del notario (figura que debe ser muy respetada, por cuanto es depositario de la fe pública), la señora María Cristina Durán, de profesión odontóloga, denunció que Fierro la acosó en su consultorio, no con una pistola pero sí con un documento y un estilógrafo y forzó la firma de una papel que la dejaba en la calle, en su litigio de divorcio con Enrique Ruiz. No tiene los mejores calificativos para Fierro: “Problemático, belicoso, petulante”.

Abogados que lo conocen dicen que Fierro Manrique es inteligente, estudioso, buen jurista, pero mala persona, engreído, con un ego superior al de Maradona, que menosprecia a sus colegas y peor a sus subalternos. Que pone cara de enamorado con sus superiores o benefactores y ojos de loco para el resto. En fin, un pavo real inconsistente.

@artunduaga_

 

 

 

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