¿Amenaza o provocación?

Con apenas unas horas en Neiva y a manera de intimidación, amenaza o quizá provocación, varios sujetos rociaron mi carro (buena parte) con una sustancia que parecía café, o algo de igual color y apariencia (¡).  Quisiera pensar que unos truhanes quisieron divertirse y el asunto me tocó “en suerte”, pero lo pongo en conocimiento de las autoridades.

Soy consciente de los peligros que representa el ejercicio periodístico en cualquier escenario, pero en los foros mundiales se admira el valor civil, casi temerario, de los reporteros mal llamados “de provincia”. Sin pretensiones de mártir (ni más faltaba) seguiré en mi trabajo, haciendo caso omiso de “la embarrada” en referencia, pero consciente del mensaje.

-Cómo no contar que mientras el Huila –miles de asalariados y pobres- padecen el saqueo de Comfamiliar, por parte de Armando Ariza, éste no solamente goza de un palacio por cárcel en el buen clima de Sopó, en inmediaciones de Bogotá, sino que casi todo el consejo directivo lo visitó hace poco para celebrar su buena vida. ¡Quienes no fueron que levanten la mano!, porque casi hacen quórum, como en los viejos y aciagos tiempos.

Por fortuna, una juez honesta fuerte, la cuarta penal municipal, Amanda Gisela Ruiz Solano, se opuso a la revocatoria de la medida de aseguramiento, que los abogados de Ariza vienen pidiendo desde el primer día de su detención.

Su plena libertad  sería una burla y una afrenta a un departamento que consintió por dos décadas el atraco. Veo, sin embargo, que algunos consejeros (que compartieron las fechorías) siguen viendo a Ariza como su ídolo y jefe, ante la mirada esquiva de las autoridades y pasiva de la ciudadanía. Sólo falta que regrese y le hagan homenaje de desagravio.

-Otro asunto: ¿Persigue el gobierno de los González Villa a la Clínica de Fracturas y Ortopedia? ¿O lo hace por gusto Paola Montero, la secretaria de salud? ¿O es un capricho de la arrogante María Consuelo Angarita, que manda y grita más que sus jefes?

No de otra manera, ordenan el cierre –en un 80 por ciento- del establecimiento, con argumentos de poco peso que dejan entrever más un afán revanchista a nivel personal, que la responsable defensa de la salud pública.

Me pregunto si los amigos del gobernador están montando algún negocio en el mismo ramo y quieren “despejar el camino” de una competencia –sin prebendas- como la que siempre han ejercido por más de 20 años los directivos de la clínica referida.

Recuerdo ahora que un secretario de salud del departamento impidió la utilización de las ambulancias a la misma clínica, y meses después él comenzó a trabajar con la competencia. Y ahí sigue después del “mandado” y el atropello desde el poder.

-Perdió otra vez el alcalde Lara Sánchez. Deiby Martínez le ganó la puja por la presidencia del concejo y logró el triunfo de Edison Amín Losada, otro joven independiente. Lara tiene una pésima jefe de debate (y peor funcionaria) Cielo Ortíz, gerente de Empresas públicas.

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