Políticos en cacería

La tía Elisa dice que ha visto un poco desvencijado, “magullado” a Jorge Eduardo Géchem, aunque animado con una nueva conquista amorosa. Y se sorprende por su decisión de aspirar a la Cámara y no al Senado, cuando lo suponía –ya pensionado- en camino a un honroso retiro.

Corre el riesgo de perder las próximas elecciones y salir de la política por la puerta de atrás, derrotado por Héctor Javier Osorio, con quien compite por una curul del también maltrecho partido de la U. Sin mencionar a la pobre Ana María Rincón y a Mauricio Bahamón, que serían el guiso de ese almuerzo político.

El médico César González, embaucado por Géchem (le había prometido votos y dinero para su campaña a la Cámara), se entrega –descorazonado- a los brazos del gobernador y sería nombrado Secretario de Salud.

El panorama en el senado es pobre, con dos candidatos locales: Rodrigo Villalba y Esperanza Andrade, que no por estar solos tendrían la mejor votación. En escenarios parecidos han sucedido tragedias.

Entre tanto, Ernesto Macías le lustra las botas a Uribe en busca de una buena ubicación en la lista. Lo suyo es la adulación, sólo superado por un personajillo de la burocracia local. La tía Elisa me dice que en el Huila nadie es más lambón que Floresmiro Cuéllar Méndez (así, con el nombre completo).

La disputa “salvaje” es por la Cámara, donde no han logrado (ninguno de los partidos) tener cuatro candidatos buenos, para alcanzar el umbral (entre 45 y 50 mil votos). El número corresponde a la cantidad de curules que tiene el departamento.

Jaime Felipe Losada, del partido conservador, corre como una cabra por municipios y veredas, y aparece en las redes sociales como reina de belleza (en el gimnasio, saludando, enviando besos, besando niños y viejos). Pero nada que encuentra comodines para su lista.

Entiendo que Losada le está sacando ganas a Edgar Muñoz, que no se emplearía a fondo porque su aspiración fuerte es la alcaldía de Pitalito. Y suenan los nombres de Jimena Ochoa y Alexandra Toro.

Nadie le quiere hacer compañía a Flora Perdomo, del partido liberal, porque se sabe que Villalba (como lo hizo antes con Luis Enrique Dussán) dedica todos sus esfuerzos a su candidato. Los demás son el relleno.

Los uribistas esperan que se confirme una lista abierta, en la que rivalizarían muy duro Alvaro Hernán Prada y Ricardo Ayerbe, de Pitalito. Posiblemente también “llamadara”, Carlos Augusto Rojas.

Cambio Radical (los Gonzalez Villa) tienen dos candidatos: Julio César Triana –químicamente desleal- y Juan Felipe Molano, débil electoral y moralmente. Cualquiera de los dos es un tiro en el pié.

El tercero de la lista es Robert Cerquera, apoyado por Gorky Muñoz, en una decisión acrobática que no muchos entienden, pero que él encuentra posible: derrotarlos en su propia casa con un buen candidato, nuevo y serio. Si Gorky gana la apuesta se encumbra. Si pierde se desgasta.

De ser autorizadas las coaliciones, otros gallos cantarían.

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