El embrollo conservador del Huila

Semanas atrás todo parecía indicar que el hoy representante Jaime Felipe Losada sólo tenía un camino: lanzarse desde pericongo. Hoy se le abren muchas puertas, pero todas promiscuas, ninguna tan azul como su partido conservador.

Es cierto que Cielo González le ha propuesto que inscriba su nombre en la lista de Cambio Radical a la Cámara o que aspire al Senado pero con la obligación de que Integración Conservadora se comprometa con Vargas Lleras.

También lo es que el ex presidente Uribe comenzó a tomarle cariño después de su discurso en el capitolio contra alias el paisa y la guerrilla de las FARC y quisiera llevarlo a su manada.

Estas posibilidades, sin embargo, están sujetas a que el Congreso apruebe las coaliciones, que no son otra cosa que facilitar el transfuguismo, el filibusterismo y el culillismo. Y cuando escribo esta nota no ha sido posible por obstrucción del mamertismo.

El problema que tienen los conservadores del Huila y del país es que se están acabando porque de tanto ser segundones en sucesivos gobiernos, sus militantes se volvieron uribistas y ahora Vargas-lleristas, los dos más godos que los godos que los lideran.

No ha podido Hernán Andrade, presidente del directorio, conformar en su departamento una lista de cuatro miembros a la cámara, lo cual –de no lograrlo- sería una derrota mayúscula, una vergüenza política para quien lidera nacionalmente un partido.

Sorprende, en cambio, que Esperanza -su hermana- siga avanzando, songo sorongo (ahí vienen diputados y concejales de la U) , al punto de que medio Huila está pensando seriamente en su senado. Le favorece tanta pobreza política y el escepticismo generalizado. El Huila llegó a tener cuatro senadores. Hoy tiene dos candidatos: Esperanza y Rodrigo Villalba.

Lo que pasa con Losada es que todos los ven repitiendo congreso pero nadie quiere acompañarlo en la lista para lograr el umbral. Edgar Muñoz fue precandidato por un día. Pedro Martín se niega a prestar su nombre porque se adivina quemado, además de ser un pésimo candidato.

Le están rogando a Fernando Castro, que tiene varias ventajas: representa a Pitalito, por su venas corre sangre azul (la de su padre Manuel Castro Tovar y la de su tío Héctor Polanía), es dirigente cafetero. Y tiene carácter, suficiente como para decir que le tiene pereza al asunto. Los goditos se reunirán este domingo en romería para suplicarle que acepte. Y si lo hace, la lista va por la mitad.

La tía Elisa, que fisgonea estas columnas cuando las escribo, me dice: -Sencillo. Con Losada y Castro consiguen el umbral. Que escojan entonces dos cagarrutas para completar.

Algo más: Hace el ridículo el alcalde de Neiva cuando dice sobre el alumbrado público: -¡No estamos improvisando! Lo asesora Germán Hernández, el mismo que copió un discurso viejo que Lara Sánchez tartamudeó en un Sampedro, para convertirlo en el hazmerreir del momento. Germán “guía” desde ese entonces (por los méritos referidos) al alcalde y a la gerente de Empresas Públicas.

Pin It