El gobernador del Huila y su fami-empresa de alimentos

El gobernador del Huila y su fami-empresa de alimentos

Plata busca plata, machaca hasta el cansancio la tía Elisa, que para todo suelta un dicho: -A la mujer fea, el oro la hermosea. –A los veinte de edad valiente, a los treinta casado, y a los cuarenta rico. Si este dicho no se cumple, este gallo clavó el pico.

Según ella, los malos buscan a los peores para seguirse llenando. Por eso se dan tantos matrimonios por conveniencia. O digámoslo bonito: fortalecen el poder familiar.

Carlos Julio González, el gobernador, es el brazo político principal de una fami-empresa que engorda sus arcas personales con lo público. Cielo González y Germán Trujillo, su esposo, completan la cúpula de la más poderosa organización política y económica de la región, que incluye el negocio de la alimentación escolar.

Cielo (abogada) y Carlos Julio (sicólogo) eran pobres, pero encontraron una mina económica en la alcaldía de Neiva, el Congreso, la gobernación. Y se fortalecieron con la llegada de sus cónyuges: la esposa del gobernador, convertida en prestamista después de heredar una fortuna de origen dudoso. Y Cielo atrajo el poder económico de un hombre que ya se hacía millonario con el negocio de los restaurantes escolares, cambiando de razón social cada vez que se metía en problemas.

Han tenido el monopolio (directo o con testaferros) de la alimentación de los niños primero en el Huila, después en Caquetá y todo el sur de Colombia. Carlos Julio abrió las puertas de Bogotá haciéndose muy amigo de Iván Moreno Rojas, hermano de Samuel –responsable del mayor saqueo a la capital- y del senador Efraín Torrado, todos de la misma rosca, aunque distinto partido. Y todos expertos en alimentación escolar, incluyendo al sicólogo gobernador.

Obvio que con tanto pillaje, unas señoras encantadoras (Cielo y Miriam), un señor de voz gruesa y bastante labia, Carlos Julio (coleccionista de mentiras) y un tipo simpático, Germán, que sabe cómo multiplicar los panes, conformaron un emporio que pasa por encima de cualquier obstáculo político o legal. Sueñan con tener ministra en el gobierno de Vargas Lleras, si sale elegido. Pregonan que el fiscal general (de Cambio Radical) les puede borrar historias y prontuarios.

Todo parece indicar que se les acabará el jolgorio. A cada pavo le llega su nochebuena dicen algunos con elegancia. Y a cada cerdo su Sampedro, decimos en el Huila.

 

Algo más:

1- Responde la alcaldía de Neiva (a mi columna titulada “Roban poquito”) que su ejercicio es transparente sobre las clavijas en la compra de dotación para los empleados. Pero deja una idea que produce comezón: lo hace por presión de uno de los 9 sindicatos. ¿Qué más hay detrás de todo esto?. Me lo pongo como tarea.

2- Le cancelaron la licencia al estadio de Neiva. ¿Sólo van a meter a la cárcel al exalcalde Pedro Suárez? Por ahí andan ostentosos gastando las “utilidades” de la obra desgraciada unos cuantos bribones, mientras el Huila padece las consecuencias del saqueo y del desastre.  

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