-AL AIRE-

Los González Villa y el cartel de los alimentos

Desde hace varios años vengo denunciando cómo la familia González Villa viene saqueando, por todos los medios, las arcas de Neiva y el departamento del Huila.

La siguiente columna la publiqué en octubre de 2015 en Diario del Huila. Dos años después, sigue el robo a lo público, mientras los Gonzalez hacen parte hoy de “los puros” miembros del partido Cambio Radical y aspiran a tener ministra si es elegido Germán Vargas Lleras como Presidente de la República.

 

-Para la familia González Villa la política es un gran negocio, una especie de mafia que se aprovecha del Estado –y la candidez de los electores- para llenar sus arcas. El menos conocido y más reciente de sus miembros es un tipo simpático que buscando su propio lucro resultó casado con Cielo.

Germán Trujillo Medina se hizo millonario y poderoso en la industria de los alimentos, la misma que se aprovecha de sus influencias en municipios y departamentos, sin importar la muerte de más de cinco mil niños por desnutrición.

Trujillo se tomó el sur del país a través de Cielo González, quien movió sus influencias primero como gerente del ICBF y después como alcaldesa y gobernadora para transar con los mandatarios de la región. Luego se hizo poderoso con el puente establecido por el entonces senador Carlos Julio González con los grandes de la mafia de las raciones en Bogotá.

El ahora candidato a la gobernación estableció una sospechosa cofradía con Iván, hermano del alcalde Samuel Moreno, y señalado como el más perverso y efectivo “operador” del saqueo a Bogotá; Carlos Ferro Solanilla, a quien he denunciado por la presunta autoría intelectual de la muerte de uno de sus socios políticos y patrocinadores y los hermanos Efraín y Edgar Torrado (cincuentones, solteros, sin hijos pero enamorados de sus “sobrinos”). Y considerados los zares del comercio de alimentos y bebidas. 

La relación personal –primero de Carlos Julio y después con los esposos Trujillo-González con los hermanos Torrado se hizo tan cercana que Cielo y Germán nombraron padrino de su hijo mayor a Efraín, por entonces senador. Carlos Julio se encargaba de las relaciones y Germán de los negocios.   

Una vieja nota de El Tiempo fechada hace tres años recuerda que  “Germán Trujillo Manrique era conocido en Bogotá por la Arepa Loca, un modesto local de comida rápida, ubicado en Unicentro, con el que él y su familia incursionaron en el negocio de los alimentos. En esa época, también abastecía la cafetería de un colegio y su madre, Libia, ex nutricionista del Bienestar Familiar (ICBF), le ayudaba. Hoy, Trujillo juega en las grandes ligas de la contratación”, anda en lujosísimos carros, tiene cuentas bancarias en el exterior y acapara gran parte del suministro de raciones en alcaldías, gobernaciones y otras entidades a través de varias firmas.

La empresa Alfaba creada en 1993 con 174 millones de pesos, generaba (para la época) activos superiores a los 15 mil millones al año. La Gobernación del Cesar le adjudicó un contrato, por 2.222 millones, y la Alcaldía de Medellín le caducó otro, de 7.000 millones, por suministrar raciones vencidas y, al parecer, con gorgojo. Trujillo sería otro eslabón clave en la denunciada cadena de contratos que los Torrado habrían montado en el ICBF que, en 5 años, superó los 81 mil millones de pesos.

Según testimonios, Trujillo está detrás de la Cooperativa Multiactiva Surcolombiana de Inversiones, que -sola y en consorcio con firmas vinculadas al clan Torrado- se ganó una treintena de contratos con el ICBF para suministro de raciones a abuelos, niños y población desplazada en Huila, Caquetá, Tolima y Meta.

En los últimos cinco años –según me dicen investigadores- Trujillo nada en piscinas de dinero. Esa platica y la de la viuda del narco casada con Carlos Julio…son el mejor discurso del candidato a la gobernación. La educación y lo demás son apenas zarcillos para embellecer la campaña… o al orador.

 

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