-AL AIRE-

¿Cómo somos los huilenses, según el más importante siquiatra huilense?

¿Cómo somos los huilenses, según el más importante siquiatra huilense?

El médico Jorge Enrique Liévano expone su diagnóstico.

Por Edgar Artunduaga.

Está triste, indignado. Todos los medios publican la noticia sobre la agresión sexual a una niña de tres años en Bogotá. En su mesa de estudio reposan recortes de periódicos que dan cuenta de la inminente aprobación de un proyecto que establece castración química de los violadores.

-Somos unos cafres, como decía el maestro Echandía, explota el médico Jorge Enrique Liévano, siquiatra, sicoanalista (el estudio de la mente, las emociones, la conducta humana) y también neurólogo, la mayor eminencia sobre la materia en el Huila.

Vivió 50 años en Estados Unidos, tiene cinco doctorados y hoy –a sus 81 años- dicta clases y supervisa estudios en Norteamérica y China. Lo consultan a nivel mundial. Es experto en hiptnosis que practicaba de joven por diversión y se le convirtió en materia de estudio. Regresó al Huila porque la vejez en Estados Unidos es muy triste, muy solitaria.

“Mi formación fue muy especial porque tuve la oportunidad de tener un buen hogar, buenos padres y mis abuelos de lado y lado. Aquí localmente Hermógenes Liévano fue un formador de fortuna y muy conocido filántropo y tuvo muchos negocios y era inicialmente el sicólogo del Huila. Iban a consultarle todo tipo de cosas aun cuando él era negociante simplemente; le consultaban del matrimonio, del ganado, negocios. Esa experiencia hizo parte de mi formación.

Él nos enseñó no solamente a ser muy honestos sino a tener una filosofía de vida muy especial. Fue en parte la razón para ser médicos mi hermano y yo y los 45 profesiones que hay en la familia relacionadas con la medicina se debió a él. Era vecino del doctor Luis Felipe Cabrera, un médico muy famoso, él lo idealizó y pensó que sería bueno tener unos hijos y unos nietos médicos y de ahí salió la "chorrera" y se volvió un hábito o una adicción, por ese lado seguimos muchos.

Aquí hay varios médicos Liévano, estaba Hernando que recientemente murió y era urólogo, Roberto gastroenterólogo, Ricardo Ginecólogo, un tío era pediatra y así hay una cantidad que han estado en la profesión, esa es parte de mi esencia.

Los huilenses en el diván

¿Cómo define al huilense, desde el punto de vista siquiátrico?

Freud decía que toda condición humana es multideterminada, es decir tiene distintas razones de ser, no solamente una o dos. Asi que cualquier explicación acerca de otra persona o de una condición va a tener muchos factores que contribuyen a que eso sea así.

Está la parte genética, de dónde venimos, qué herencia tenemos, ejemplos de quienes iniciaron la raza huilense. Ciertamente quienes iniciaron la raza antioqueña dejaron otra incidencia acerca de ser negociantes, empujadores y aquí comenzamos en el 'valle de las tristezas' y eso ya nos dejó marcados, creó una imagen de los habitantes del lugar.

Empezamos mal. En España el que tenía dinero era el señorito y el que no lo tenía debía decirle al otro su merced, que era el de más alta categoría. Ya se entraba en una discriminación social y en las distintas maneras de verse a sí mismo y a los demás. El señorito estaba para divertirse, hacer dinero o la guerra, pero no para trabajar y el que lo hacía se veía mal ante la sociedad, entonces se ve cómo nacen ciertos valores humanos en la manera de pensar, sentir, actuar.

El trabajo para el huilense no ha sido lo más obvio como para el antioqueño, nos quedamos sin el deseo de trabajar tanto como las capacidades que tenemos para hacerlo, desaprovechamos nuestras habilidades y talentos para producir más y mejor.

¿Se confirma que somos perezosos, lentos, opitas?

Sí, la palabra coloquialmente quiere decir que es una persona ingenua, pasiva, que no es muy productiva, es lento en actuar y hablar, lento en interactuar y producir, en todas sus dimensiones humanas.

¿Poniéndonos realistas, no somos los más 'avispados' del país?

No, no lo somos.

¿Lo fuimos pasando de generación en generación?

Sí, porque eso se da como un ejemplo, como el que se le da a los hijos, se transmite.

¿Los más 'avispados' se volvieron políticos?

Depende de cómo se mire porque aun cuando se creen los más avispados son lo más idiotas, son los que hacen porquerías, las cosas corruptas y creen que se pueden salir con eso. Sin embargo, tarde o temprano les cae la mano de la justicia y como lo vemos hoy en día muchos de ellos terminan en la cárcel.

Hablando de gandes líderes

¿Estamos atrasados porque no tenemos grandes líderes?

Personas como mi abuelo Hermógenes Liévano o como Leonidas Lara fueron grandes empresarios y dieron muy buen ejemplo no solamente a su familia sino al conglomerado y no tenían nada súper especial de herencia ni de fortuna para comenzar, y de academia muy poco.

¿Qué tenían ellos?

Ciertos dones que venían con la familia y sus padres que les dieron unas directrices para seguir y dirigir sus acciones y su vida, procurar ser de bien para sí mismos y los demás. Esto es muy importante porque tenían ambiciones, deseos de superación.

¿No es natural de todos los seres humanos, tener aspiraciones?

Desafortunadamente no, hay muchos que no tienen ambiciones porque hay un dicho que dice "no hay ninguna cosa real o especial por lo que uno no tenga que pagar un precio". El éxito trae muchas cosas consigo no sólo por la competencia sino porque también trae enemigos. Por eso muchos prefieren no producir envidias ni rabias.

La persona que tiene ambiciones paga un precio y a veces uno muy alto como en el caso de Oliverio Lara que lo terminan matando por envidia, por asuntos económicos. Lo hicieron también con Gloria, su hija. La secuestraron y la mataron por la misma razón y así mucha gente como ellos corrieron la misma suerte por lo que eran en cuanto a dinero, posición social y capacidades.

¿Por eso mismo, muchos deciden apenas vivir o sobrevivir para correr menos peligros?

El huilense es muy resignado. Eso comienza tal vez con la religión porque le decían a uno que "más fácil entra un camello por la hendidura de una aguja que un rico al cielo". La iglesia católica nos sugería quedarnos pobres, porque tener mucho dinero era pecado. El catolicismo nos condujo a ser resignados, a que teníamos que lidiar con eso.

¿Nos hizo daño la religión?

A muchos les hizo muy bien pero a otros mucho daño, no tanto por los principios sino por la forma como cada cual los aplicó.

Unos se apoyan en la religión para lograr más éxitos y otro lo toman para frenarse, no tener tantas ambiciones, ser humildes, no competir tanto, no ser tan agresivos, para frenar los ímpetus, hoy comemos, mañana ya veremos.

¿En suma, nos quedamos resignados, pasivos?

En cierta forma sí, el grueso de la población.

Hay personas que no le temen a la competencia, al éxito y a competir. Son seguros de sí mismos y creen que sí se puede. Sucede en el mundo. Ocurrió con Obama que conoció a Kennedy y se dice a sí mismo "yo voy a ser presidente". Y lo logró contra todo, porque había una gran determinación.

Las excepciones al promedio huilense

-Tenemos en el Huila hombres de empresa (sigue el doctor Liévano) en distintos ámbitos que se han distinguido por ser hombres de bien, de trabajo, que se distinguen por su honestidad y su don de gentes.

Un ejemplo es un señor Tovar (Ramón Alfonso) que era conservador y vivió en Campoalegre, fue un ganadero, arrocero, una persona que nació en la pobreza y creció en ella y poco a poco logró cultivar algo, un pedazo de tierra que el padre le dio para café y el dinero que cogía de la siembra lo reinvertía hasta que logró comprar un terreno más grande, después una finca, después una arrocera y después mucho ganado y se hizo político y una persona de mucho bien para la comunidad, un ejemplo para el Huila y así lo fueron mi abuelo, Oliverio Lara y muchos otros.

Pero estamos hablando del pasado ¿no hay en el presente personas que podamos destacar?

Sí, las hay. Sin embargo, hay que usar un cedazo par cernir lo que sirve y lo que no. Son pocos los que pasan los requisitos, son pocos los que pueden llamarse líderes.

Hoy en día muchas personas simplemente han seguido el camino del dinero, por una herencia o negocios sucios para poder hacer fortuna.

La negación de lo que somos

Hoy se considera una ofensa decir que somos celios, lentos. ¿Quiere sintetizarnos el diagnóstico del huilense de hoy?

Hablemos de quienes no quieren reconocer cosas obvias. En psicoanálisis la idea es perseguir la verdad cualquiera que sea y la única forma es reconocer nuestras fallas, limitaciones, conflictos para buscar soluciones de acuerdo a ellas. Pero si desde el inicio se niegan esos problemas pues nunca se llega a resolverlos, simplemente se le echa la culpa al vecino o se trata de racionalizar, se dan excusas a sí mismo.

Es muy importante conocerse para lograr superar las fallas o los déficits que uno debe mejorar con más estudio, investigación, conocimiento y llegar a otros niveles superiores que permitan vencer esas barreras.

Aquí en el Huila necesitamos reconocer nuestras limitaciones y sobreponernos a ellas. Los antioqueños han hecho una muy buena labor en reconocer las fallas y remediarlas, ese es parte de su éxito. Otra limitación es que el huilense es descreído, quiere decir que no confía en nadie, resulta difícil para relacionarse.

No es un contrasentido decir que somos descreídos, pero al mismo tiempo ingenuos

Sí, parecería ser una contradicción pero inclusive cuando nos engañan a veces no lo queremos reconocer. El embajador de la India y otras situaciones semejantes que han traído consecuencias similares.

Cómo se vive mejor?

Si uno vive con la verdad cualquiera que sea, si no se engaña a sí mismo ni trata de engañar a los demás, si logra enfrentarse a sus conflictos o déficits y trata de superarlos, si puede reírse de sí mismo, la risa es un gran remedio.

Yo entro por 15 o 20 minutos a internet a ver humor y hay cantidad de chistes a veces idiotas o groseros, pero me divierto. Si tengo un hobby, un deporte o algo que me llame la atención es mucho mejor, con los animales, la tierra, lo que sea pero que lo haga para sentirse mejor consigo mismo y con los demás.

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